El nuevo jefe del CFI (Consejo Federal de Inversiones), el organismo que coordina a todos los gobernadores, espera mañana en su provincia a Domingo Cavallo para ofrecerle, como prenda de amistad, la derogación colectiva del Impuesto a los Ingresos Brutos. Adolfo Rodríguez Saá alberga en San Luis un seminario con técnicos del Banco Mundial que debe cerrar el ministro de Economía, y pondrá, en esa oportunidad, sobre la mesa el gesto de voltear ese tributo «distorsivo» que detrae para el fisco cerca de $ 390 millones al año. Mucho menos que lo que las provincias aspiran a llevarse de la coparticipación de la ley del cheque, y los gobernadores lo reconocen. Lo ofrecen como un gesto simbólico de avenencia con el sistema financiero, al que acusan de imponerles tasas muy altas, pero que no pueden discutir si antes no dan una señal amistosa como ésta.
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La charla de mañana junto al lago Potrero de los Funes le lleva al ministro la minuta de cómo se capitalizará el bono Libertador, pero, lo más importante, le explicará la filosofía de esa emisión:
• Es un gesto de las provincias de todos los signos, pero encabezadas por el peronismo, para decirle al gobierno nacional que el CFI ya no es más un sello de goma, sino la oficina desde donde los gobernadores intentan hacer lo que la Nación no puede: administrar desde un territorio. «El territorio somos nosotros», les gusta repetir a los mandatarios desde ayer.
Demostración
• Esa administración es financiera, y por eso, la piedra fundamental de la movida es un título financiero, el Libertador, que tendrá un monto simbólico, unos 1.000 millones de pesos; se quiere mostrar que hay capacidad para hacerlo. El mensaje es crudo: Cavallo ni siquiera ha mandado a imprimir las LECOP (Letras de Cancelación de Obligaciones Provinciales), un bono prometido en la crisis de junio con un monto de $ 1.300 millones (equivalente a una masa salarial provincial). Es decir, una solución demorada. De las tres que imaginó en esa oportunidad Cavallo (LECOP, bono patriótico, rebaja salarial) sólo se ha cumplido hasta ahora con el recorte de sueldos y jubilaciones.
• Las provincias, para poder emitir este bono Libertador, echarán mano de varios fondos disponibles para la ingeniería que han imaginado los asesores financieros de los gobernadores peronistas, Rogelio Frigerio III (ex subsecretario de Provincias de Roque Fernández, durante el segundo turno de Carlos Menem. Primero, de los $ 170 millones recaudados con el aporte de todos los distritos para las tareas específicas del CFI y que están invertidos en papeles que cotizan en la Bolsa.
• A eso se suman los $ 307,5 millones actualizados de enero de 1998 a la fecha que constituyen el Fondo de Infraestructura Regional que se integró con el producido de las acciones del Estado en el Banco Hipotecario. Ese dine-ro lo tiene invertido la Nación desde aquella fecha para sa-carlo del manejo directo de los gobernadores, a cuyo nombre sigue por ley del Congreso. En la estimación oficial, ese Fondo fue creado originalmente para construir viviendas según un régimen de aprobación de proyectos lo suficientemente complicado como para que nadie pudiera usarlo. Frigerio III fue el administrador de ese Fondo hasta 1999, cuando trabajaba para la Nación, y ha actuado como entregador, ahora que trabaja para los gobernadores en la oposición (integra un equipo de expertos con ministros de Economía provinciales).
• A ese monto, que puede estar entre los $ 500 y los $ 700 millones, puede sumarse el aval de 2% mensual de la coparticipación de impuestos, aunque acá las cosas se complican; hay distritos con la coparticipación más comprometida que otros, y el panorama es desigual para bancar un título nacional.
• El Libertador busca funcionar igual que el Patacón para Carlos Ruckauf, como una bandera electoral. El gobernador de Buenos Aires insiste en que le ha reactivado el comercio minorista y dice que su moneda propia debería generalizarse a todo el país. Rechaza las críticas recordando, con memoria profesional, que fue Cavallo quien le sugirió este año que emitiese un bono. Más aún, dice que en 1988, cuando disputaban Menem y Antonio Cafiero el control del PJ, Cavallo repetía una teoría de la Argentina con tres monedas: el dólar, el austral y el Patacón. Los gobernadores ahora quieren mostrar que tres semanas antes de las elecciones tienen la capacidad de pensar en finezas de ingeniería financiera.
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