18 de abril 2024 - 17:45

BOPREAL: las licitaciones se hacen más espaciadas, pero ratifican continuidad

Esta semana el BCRA decidió no licitar BOPREAL. Con menor frecuencia, buscan concentrar la escasa demanda de la serie 3 por parte de los importadores. ¿Cómo sigue y qué pasa con la deuda comercial?

Entre otros objetivos, el BOPREAL apunta a ordenar parte del abultado stock de deuda comercial heredado.

Entre otros objetivos, el BOPREAL apunta a ordenar parte del abultado stock de deuda comercial heredado.

Esta semana el Banco Central volvió a interrumpir la licitación de la serie 3 del BOPREAL, que hasta ahora tuvo escasa demanda por parte de los importadores. Pese a este intervalo, fuentes oficiales le ratificaron a Ámbito que las subastas continuarán. Si bien aún no está confirmada la fecha, en principio podrían retomarse el próximo miércoles.

El BCRA ya había decidido suspender las colocaciones del bono en dólares para importadores durante las dos semanas cortas que hubo en el contexto de los feriados de semana santa y del 2 de abril. En aquel momento, la explicación había sido justamente la menor cantidad de días hábiles. Sin embargo, tras realizar la quinta licitación de la serie 3 el 10 y 11 de abril, ahora hizo lo propio en una semana habitual de cinco ruedas.

Ante la consulta de este medio, desde Reconquista 266 evitaron precisar las razones. No obstante, Ámbito supo que entre algunos funcionarios existe la idea de hacer más espaciadas las subastas para intentar concentrar la menguada demanda en cada una de las colocaciones.

Ocurre que, a diferencia de las primeras dos series, la tercera cosechó escaso interés de parte de las empresas importadoras que mantienen deudas con sus proveedores. A casi dos meses de su lanzamiento, en las cinco licitaciones que se realizaron, la serie 3 del BOPREAL apenas canalizó u$s1.083 millones de los u$s3.000 millones pautados por el Central. Así, aún quedan por colocar cerca de dos tercios del total.

Casi desde el inicio de la gestión, el BOPREAL fue planteado por el equipo económico como una pieza importante de su estrategia de transición. Se trata del bono para importadores con deudas comerciales previas al 12 de diciembre, que se suscribe con pesos pero está nominado en dólares y que apunta a varios frentes a la vez: fue pensado para descomprimir la situación de los pasivos por importaciones (que igualmente siguen creciendo por el sistema de pago escalonado implementado por la actual gestión), para aspirar pesos, para dolarizar una porción de la deuda remunerada del BCRA y para restar presión a los dólares financieros.

En la serie 1 y la serie 2, el BCRA agotó sendos cupos de u$s5.000 millones y u$s2.000 millones. Para la tercera, se fijó un monto objetivo de u$s3.000 millones pero en cinco licitaciones solo consiguió una tercera parte de lo pautado.

Ocurre que, como había adelantado Ámbito, las características de la serie 3 la hacen menos atractiva que las anteriores para los importadores. Los bonos de esta serie están habilitados para su transferencia y negociación en el mercado secundario, devengan intereses en dólares a una tasa de 3% nominal anual y se amortizan en tres cuotas trimestrales, desde noviembre de 2025 hasta mayo de 2026. Pero, según los operadores, hay dos factores de su estructura que le juegan en contra: por un lado, tiene plazos de amortización más largos que la serie 2 (que recibe flujo de divisas desde mediados de este año) y, por otro, no incluye los beneficios fiscales que tenía la primera (que no pagaba impuesto PAIS y puede utilizarse para cancelar obligaciones con la AFIP).

Otro factor que le restó atractivo fue la compresión de la brecha cambiaria. La caída del contado con liquidación (CCL) a partir de febrero y la posterior estabilización debajo de los $1.100 (traccionada por la oferta en el mercado del contado con liquidación que genera el dólar blend para exportadores) hizo que a los importadores eventualmente les resultara más conveniente comprar CCL para saldar sus deudas que suscribir la serie 3 del BOPREAL y descargar el título en el mercado secundario.

Por ambas cuestiones, los operadores señalan que luce difícil un rápido despegue de la demanda del BOPREAL serie 3 en las próximas colocaciones primarias del BCRA. Sí tuvo buenos rendimientos en el mercado secundario, con una suba de alrededor del 8% en la primera mitad de abril.

Deuda comercial, reservas y BOPREAL

Entre otros objetivos, el BOPREAL apunta a ordenar parte del abultado stock de deuda comercial heredado, que creció fuertemente en 2023 en un contexto de escasez de divisas agudizado por la sequía. Pero el esquema aplicado por el actual equipo económico no detuvo la generación de nuevos pasivos por importaciones: de hecho, se aceleró fuertemente durante los últimos meses.

Entre diciembre y febrero (último dato oficial disponible), los pagos de importaciones pisados alcanzaron los u$s9.400 millones, un monto que superó con creces los u$s7.491 millones canalizados vía BOPREAL en el mismo lapso. Es que el BCRA estableció en diciembre un esquema de acceso escalonado al dólar oficial para cancelar las compras al exterior, que en la mayoría de los productos fue de cuatro cuotas del 25% cada una.

Así, en diciembre, apenas se pagó el 17% de las importaciones efectuadas; en enero, el 23%; y en febrero, el 41%. Esto abrió una ventana de cuatro meses que le permitió al Central atravesar el verano con compras netas de divisas por unos u$s8.526 millones entre el 11 de diciembre y el 29 de febrero. No obstante, esas compras también fueron inferiores a la nueva deuda comercial generada, por lo que sin pisar el pago de importaciones no habría existido recuperación de reservas.

Entre abril y mayo, la brecha entre importaciones efectuadas e importaciones pagadas tenderá a cerrarse. Es entonces cuando el Gobierno apuesta a acelerar las compras de divisas en el marco de la cosecha gruesa. Mientras, el agro presiona por una mejora en el valor percibido por sus granos ya sea vía una suba del tipo de cambio (que el Gobierno rechaza) o una baja de retenciones (que colisiona con la meta fiscal), en un contexto de caída en los precios internacionales.

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