Rio de Janeiro (ANSA) - Las ventas del comercio minorista brasileño cayeron en abril por quinto mes consecutivo, en otra muestra de las dificultades que atraviesa la mayor economía sudamericana, informó ayer el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El volumen de ventas cayó 3,82% en comparación con abril de 2002 y en el primer cuatrimestre del año acumula una merma de 5,45%. Según el IBGE, la retracción se produjo por la influencia de las altas tasas de interés, el desempleo y la caída en los ingresos de los asalariados.
También la inflación se está haciendo sentir: mientras las ventas cayeron la facturación de los comerciantes aumentó 18,4% a causa de los reajustes en los precios.
En los últimos días, hubo una serie de indicadores negativos sobre la economía real: el Producto Bruto Interno cayó 0,1% en el primer trimestre, la producción industrial se desbarrancó 4,2% en abril y el desempleo subió a 20,6% en San Pablo, la capital económica del país. De la mano del enfriamiento de la actividad económica, el Banco Central redujo la previsión de inversiones externas directas para el año, que antes había estimado en 13.000 millones de dólares y ahora cifró en 10.000 millones, el nivel más bajo desde 1995.
Por el contrario, el BC elevó sus estimaciones sobre el ingreso de capitales de corto plazo, que pasó de 1.298 a 3.800 millones de dólares.
La caída en el flujo de inversiones directas, según el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, se debe a la desaceleración económica que sufren los países desarrollados, que aumenta en los agentes financieros la aversión al riesgo de invertir en economías emergentes. «Es un fenómeno global», explicó el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, durante una audiencia reciente en la Cámara de Diputados.
Dejá tu comentario