Brasil crecería sólo 2,5%
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El dólar oficial se mantiene abajo de $1.400 y aumenta la brecha entre los financieros
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El Gobierno aprobó la garantía para un crédito de u$s30 millones destinado a obras en Chaco
El detonante es sin duda la inesperada caída de 1,2% del PBI en el tercer trimestre.
Sin embargo, el principal obstáculo que enfrentan Lula y Palocci es la falta de candidatos disponibles. Amén de esto, a ambos les preocupa que el recambio sea mal visto por el mercado, para el que la actual conducción es garantía del mantenimiento del rumbo económico.
En este contexto, no extrañó que el lunes pasado, tras la reunión de Lula con Palocci, el ministro de Planeamiento, Paulo Bernardo, y la jefa de Gabinete, Dilma Rousseff, se decidiera un aumento del gasto público de más de u$s 900 millones con vista al próximo año electoral.
A lo que también se adiciona la creciente necesidad de una caída más rápida de las tasas de interés, ya que el impacto sobre la economía tarda no menos de dos trimestres. Para ello parece que sería preciso una purga en el directorio del Central, que no aspira a acelerar abruptamente la reducción de la tasa de referencia, Selic, que se ubica entre las más altas del mundo.
Otro problema es que la industria sigue mostrando niveles no deseados de inventarios, de modo que, aun con una mayor agresividad en el ritmo e intensidad en la baja de la Selic, la tasa de interés real seguirá elevada, lo que frenará cualquier atisbo de recuperación de la demanda agregada.
Desde el punto de vista político, no debe soslayarse que Palocci está bajo un severo ataque interno y, por ahora, lo vienen salvando desde afuera. Pero Lula ya no tiene el grado de compromiso personal que tenía con él. Todos los últimos ataques contra Palocci tuvieron la venia de Lula, como represalia contra las advertencias del establishment (con Delfim Netto, como vocero oficial) sobre su eventual salida.




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