Brasil podría aumentar meta de superávit fiscal
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El compromiso de Palocci desatará seguramente nuevas críticas de los sectores ubicados a la izquierda dentro del propio oficialismo. Más cuando se acaba de revelar que la producción industrial brasileña declinó en abril por primera vez en 11 meses -según un criterio interanual- debido a la vigencia de las mayores tasas de interés en cuatro años, que desalentaron planes de expansión, redujeron la demanda e hicieron más oneroso para las empresas mantener existencias.
De acuerdo con el economista del IBGE Silvio Sales, el consumo interno, en especial de sectores «sensibles al crédito», registró una fuerte caída.
La producción de bienes semidurables y no durables cayó 10,6% en comparación con abril de 2002, la mayor caída para el sector desde agosto de 1992. La producción de indumentaria y calzado se derrumbó 27,7%, mientras que la producción de textiles cayó 15,4%.
El Banco Central viene asistiendo a un fuerte reclamo para reducir su tasa de interés de referencia (Selic), actualmente en 26,5%. El vicepresidente, José Alencar; el poderoso ministro jefe de la Casa Civil, José Dirceu; el ministro de Planeamiento, Guido Mantega; y numerosos dirigentes del partido de los Trabajadores -aun de sectores leales a Lula- se han expresado ya en ese sentido.
El último en sumarse al coro de los críticos fue Paul Singer, economista muy influyente en el PT, uno de los fundadores de la agrupación y actualmente asesor del Ministerio del Trabajo y miembro del Consejo de Desarrollo Económico y Social. «Las políticas adoptadas por el gobierno actual han contribuido a aumentar el desempleo y a la caída de la actividad económica», dijo al diario «O Globo». Sin embargo, pese a las críticas políticas, Lula goza de una popularidad sin precedentes superior a 70%.




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