10 de junio 2003 - 00:00

Brasil podría aumentar meta de superávit fiscal

Brasilia (ANSA, Bloomberg, Reuters, EFE, AFP) - El ministro de Hacienda brasileño, Antonio Palocci, lanzó un nuevo gesto de confianza a los organismos internacionales de crédito al asegurar que el gobierno podría aplicar un ajuste fiscal mayor que el actual para consolidar su objetivo de reducir el peso de la deuda externa del país.

A pesar de las críticas de algunos miembros del gobierno, Palocci cuenta con el respaldo del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva para perseverar en su línea económica ortodoxa, que busca abatir la inflación y mejorar el perfil de la deuda externa como base para lograr un crecimiento económico sostenido.

En una carta enviada al Banco Mundial en el marco de las negociaciones para un nuevo préstamo, Palocci dice que el actual superávit primario -sin tomar en cuenta el pago de intereses de la deuda- de 4,25% del Producto Bruto Interno (PBI) le permitirá a Brasil reducir el peso de la deuda pública del actual 56,5% a 50% del PBI en los próximos tres años. Sin embargo, el ministro reconoce que «si circunstancias inesperadas provocaran desvíos en esa trayectoria, se tomarán medidas de corrección» para lidiar con la deuda pública de 293.000 millones de dólares.

El gobierno de Lula ya aplicó un ajuste de 4.000 millones de dólares en el gasto público -muy criticado por el ala más extremista del Partido de los Trabajadores- para alcanzar el superávit primario de 4,25% del PBI. Estudios del Banco Mundial sugieren que el país podría verse obligado a subir esa meta en caso de necesidad hasta a 5,8% del PBI.

El compromiso de Palocci desatará seguramente nuevas críticas de los sectores ubicados a la izquierda dentro del propio oficialismo. Más cuando se acaba de revelar que la producción industrial brasileña declinó en abril por primera vez en 11 meses
-según un criterio interanual- debido a la vigencia de las mayores tasas de interés en cuatro años, que desalentaron planes de expansión, redujeron la demanda e hicieron más oneroso para las empresas mantener existencias.

• Reclamo

Según el oficial Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la producción industrial cayó en abril 0,1% con respecto al mes anterior y 4,2% frente al mismo mes de 2002. El indicador ya había retrocedido 3,4% en marzo frente a febrero.

De acuerdo con el economista del IBGE
Silvio Sales, el consumo interno, en especial de sectores «sensibles al crédito», registró una fuerte caída.

La producción de bienes semidurables y no durables cayó 10,6% en comparación con abril de 2002, la mayor caída para el sector desde agosto de 1992. La producción de indumentaria y calzado se derrumbó 27,7%, mientras que la producción de textiles cayó 15,4%.

El Banco Central viene asistiendo a un fuerte reclamo para reducir su tasa de interés de referencia (Selic), actualmente en 26,5%. El vicepresidente,
José Alencar; el poderoso ministro jefe de la Casa Civil, José Dirceu; el ministro de Planeamiento, Guido Mantega; y numerosos dirigentes del partido de los Trabajadores -aun de sectores leales a Lula- se han expresado ya en ese sentido.

El último en sumarse al coro de los críticos fue
Paul Singer, economista muy influyente en el PT, uno de los fundadores de la agrupación y actualmente asesor del Ministerio del Trabajo y miembro del Consejo de Desarrollo Económico y Social. «Las políticas adoptadas por el gobierno actual han contribuido a aumentar el desempleo y a la caída de la actividad económica», dijo al diario «O Globo». Sin embargo, pese a las críticas políticas, Lula goza de una popularidad sin precedentes superior a 70%.

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