26 de julio 2001 - 00:00

Brasil tendría su blindaje del FMI

Bastó que Estados Unidos apoyara una ayuda financiera del FMI para Brasil para que las especulaciones sobre un blindaje para el gobierno de Cardoso tomaran más fuerza. En Washington se encuentra una delegación de funcionarios brasileños negociando con sus pares del FMI un nuevo acuerdo para sumar defensas en caso de que se agrave la crisis en la Argentina y surjan temores por el sucesor de Cardoso. Se estima que el blindaje que se negocia sería de 20.000 millones de dólares. El propio presidente brasileño confirmó la negociación que se está llevando a cabo, más allá de que el vocero del FMI, Thomas Dawson, relativizó la visita de los funcionarios brasileños. Lo cierto es que la propuesta de Brasil apunta a renovar el acuerdo (firmado en el '98) que vence a fin de año, por un año más para que de este modo el sucesor de Cardoso tenga en parte las espaldas cubiertas por el acuerdo con el FMI. Ayer, además, y como señal para los mercados y para el FMI, se anunció un nuevo recorte de gastos por más de u$s 400 millones de modo de aumentar el superávit primario a 3% del PBI. Brasil está en condiciones de solicitar créditos por unos u$s 30.000 millones, pero se considera que con alrededor de u$s 20.000 millones estaría con buenas defensas frente a una crisis de la deuda emergente.

Pedro Malan y Horst Köhler.
Pedro Malan y Horst Köhler.
Entre las declaraciones del secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Paul O'Neill, y las del presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, prácticamente se desprende que el salvataje a Brasil es un hecho, más allá de que ayer el vocero del FMI, Thomas Dawson, salió al cruce de las especulaciones del mercado bajando los decibeles sobre un nuevo acuerdo.

Aún no está clara la propuesta que llevó la delegación brasileña a Washington, encabezada por el secretario ejecutivo del Ministerio de Economía, Amaury Bier, e integrada también por el presidente del Banco Central, Arminio Fraga.

Pero se barajan dos alternativas. Una sería un acuerdo stand-by por seis meses que vencería en junio de 2002, y otra que apunta a un acuerdo más largo hasta enero de 2003 para cuando asuma el sucesor de Cardoso. Pero ambas apuntan a un paquete del orden de los 20.000 millones de dólares.

Desde que recrudeció la crisis argentina y la devaluación del real, el gobierno brasileño intenta tener una red de seguridad (una especie de blindaje) para recuperar la confianza de los inversores.

En prueba de amor al FMI y señal a los mercados ayer el gobierno anunció un nuevo recorte de gastos como parte del Plan B -que adelantara este diario- por unos 410 millones de dólares en el presupuesto de los ministerios y de la seguridad social, a fin de aumentar el superávit primario de las cuentas públicas.

Lo curioso es que, según el secretario adjunto del Tesoro nacional, Eduardo Guardia, el recorte no representará sacrificios al gobierno ni a los ministerios, porque para compensar la baja de gastos el gobierno autorizó la utilización de parte de una reserva de emergencia por valor equivalente a unos 450 millones de dólares, que ya estaba prevista en el presupuesto. La maniobra contable permitirá cubrir los gastos de los ministerios que serían afectados por los recortes, de los que sólo quedaban exceptuados el de Salud y el de Educación. Este ajuste costó la renuncia del ministro de Industria Alcides Tapia.

Negociaciones

Para entender lo que se está negociando entre Brasil y el FMI hay que tener en cuenta que: Lo que se discute aún es el tamaño del nuevo ajuste. Si será sólo de 400 millones o llegará a 2.000 millones de dólares, vía recorte del gasto.

«Esto en función de los buenos resultados fiscales del primer semestre y teniendo en cuenta que el superávit fiscal primario ya fue aumentando en forma autónoma del nuevo acuerdo en 0,3 por ciento del PBI en abril»
, explica Juan Soldano, economista de Catia Vasconcelos.

El nuevo acuerdo le daría a Brasil la posibilidad de acceder a una línea de crédito que oscila entre 10.000 y 20.000 millones de dólares. La intención oficial es acordar algo muy cercano a los 20.000 millones para tener las espaldas cubiertas para el año 2002.

Cabe señalar que Brasil tiene derecho a sacar vía un acuerdo tipo stand-by, 300 por ciento del valor de su cuota en DEG en una línea de financiamiento tradicional, más 600 por ciento del valor de la cuota vía crédito de facilidades. En total puede acceder a unos 30.000 millones de dólares.

Se está apuntando a una prórroga por un año del actual acuerdo celebrado en el '98 para no afectar al sucesor de Cardoso.

Ayer,
Paul O'Neill dijo que él apoyaría un nuevo paquete financiero para ayudar a Brasil, en declaraciones publicadas en el «International Herald Tribune». O'Neill opinó que sería «perfectamente apropiado» que el FMI provea más di-nero a Brasil porque el país ha logrado manejar exitosamente el programa stand-by firmado en 1998 y ha cumplido con todas las metas acordadas con el organismo.

Según funcionarios del Ministerio de Hacienda con el nuevo recorte de gastos de 1.000 millones de reales del presupuesto de 51.900 millones, se podría alcanzar un superávit primario (sin contar el pago de intereses) superior a 3 por ciento del PBI. También sostienen que el ratio clave de deuda sobre PBI, bajaría de 53 por ciento a 51,9 por ciento.




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