La retención de granos de los productores, generada por la incertidumbre cambiaria, logra sostener los valores de los commodities agrícolas pese a que la actividad se encuentra en plena oferta estacional para soja. De esta forma, la Argentina logró distorsionar el comercio agrícola y la soja trepó casi 10% durante la semana pasada en Chicago. La oferta sudamericana suele presionar la baja de precios para esta época, pero la retracción que acumula el mercado local logra revertir la tendencia. La soja (el principal producto de exportación) también ganó en el mercado local entre 3% y 4% ante la falta de entregas y por la previsión de que el panorama no cambiará en el corto plazo. Este repunte en los precios mejorará los ingresos fiscales por las retenciones, y alienta a los productores a liquidar divisas, lo que repercute positivamente en el mercado cambiario, tranquilizando el dólar.
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Mientras en los Estados Unidos se confirmaba que la siembra de soja será menor, los precios trepaban el viernes entre 2,7% y 3%. El aceite de soja en Chicago acompañaba esta tendencia con ganancias de 1,5% y 1,7% hasta acumular 3,5% en la semana.
La firmeza del dólar la semana pasada contribuyó a acentuar la tendencia a la retención de granos por parte de los empresarios rurales. Algunos analistas coinciden en que a partir de este mes el movimiento del mercado se concentrará en la venta de trigo 2001/ 2002, ya que los productores deberán cumplir con el pago de algunos compromisos, como el de aguinaldos.
La cosecha sojera terminará esta semana en el país, aunque en la Pampa Húmeda ya se cumplió dicha actividad. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la producción del país totaliza 29,8 millones de toneladas.
La oferta sudamericana de soja llega a 107 millones de toneladas este año (72,4 millones/t en Brasil, 3,4 millones en Paraguay y 1,42 en Bolivia), hecho suficiente como para deprimir el mercado internacional, aunque en Brasil se produce un esquema calcado del argentino: los productores tampoco venden su cosecha y comienzan a almacenar al compás de la suba del dólar.
Mientras Brasil ya anuncia que durante la campaña próxima rozaría una cosecha de 100 millones de toneladas, los productores argentinos también comienzan a confirmar que apuntarán a la campaña gruesa que, en el caso de la soja, genera menor requerimientos de insumos.
La soja argentina cotizaba el viernes a u$s 198 FOB, según datos oficiales y en Brasil, en tanto, los valores se ubicaban en u$s/t 201, con un precio de referencia de Chicago de u$s 197,1 para la posición julio de la oleaginosa. La diferencia entre Brasil y la Argentina -indican los analistas- reside en que los productores del país vecino reciben el valor FOB menos el descuento habitual al FAS (10-12 u$s menos), mientras los argentinos recibían el viernes u$S 144 por tonelada (550 pesos), producto del descuento que el precio de la oleaginosa sufre por la aplicación de retenciones.
A este escenario, el mercado de los Estados Unidos suma cuestiones climáticas, que aún no son preocupantes -por sequía-, aunque ya comienzan a ser monitoreadas para la realización de previsiones de mediano plazo. En la semana que se inicia, no son pocos los analistas que pronostican una tendencia de precios signada por la actitud de los productores.
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