23 de septiembre 2003 - 00:00

Busca ahora Europa romper el bloque contra subsidios

Los 15 miembros de la Unión Europea se citaron ayer en Sicilia para analizar el fracaso de la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Cancún. Surgió allí lo que puede ser una preocupante estrategia de ese bloque hacia el futuro. Invitaron a participar de ese encuentro a los gobiernos de Brasil e Indonesia, dos de los fundadores del G-21 surgido en Cancún. Este grupo, que integra la Argentina, exigió en México que para negociar se incluya indefectiblemente la discusión sobre 100% de los subsidios agrícolas que dan Europa, Japón y los EE.UU., posición que fue mantenida hasta el final. Ayer los europeos mencionaron la posibilidad de abrir mercados puntuales a países en desarrollo, sin descartar que esa alternativa pueda ser aprovechada por Brasil e Indonesia. Si aceptaran esta propuesta, el G-21 podría separarse y terminar con el esfuerzo más importante para que Europa, EE.UU. y Japón rebajen sus subsidios agrícolas por más de 300.000 millones de dólares.

La Unión Europea (UE) invitó a los gobiernos de Brasil e Indonesia (que integran el G-21) a una reunión interna de ese bloque comercial, para explicar por qué continuará la política de subsidios agrícolas; y para intentar, aunque sea de manera bilateral, seguir con las negociaciones para llegar a algún tipo de acuerdo. Esta reunión, que comenzará hoy y durará dos jornadas, y las invitaciones especiales a los dos miembros del bloque antisubsidios, provocaron que ayer dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores, que conduce Rafael Bielsa, se interprete como una intención de romper el G-21; además de la confirmación de la poca intención de la UE de negociar seriamente los subsidios agrícolas.

El vocero del encuentro fue el presidente de turno del Consejo de ministros de Agricultura de la Unión Europea (UE), el italiano Giovanni Alemanno; que será anfitrión del encuentro que comenzará hoy. El italiano dijo que la intención del bloque europeo es reanudar «el diálogo entre Europa y los países en vías de desarrollo» que se interrumpió en la Quinta Reunión Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que fracasó hace nueve días en Cancún, México.

•Sostén

Las ideas del encuentro de la UE, en referencia a las negociaciones sobre los subsidios y según las declaraciones de Alemanno, fueron «confirmar la solidaridad de la UE con los países menos ricos, listos a dialogar para identificar políticas comerciales y de desarrollo compartidas».

«A todos», continuó Alemanno, «hay que explicarles el modelo agrícola europeo, en cuanto consideramos que la agricultura siempre necesita de un sostén, incluso en la liberalización de los mercados, porque garantiza la seguridad alimentaria y la defensa del territorio». Siguiendo esta lógica, el diálogo y la apertura de Europa hacia los países en vías de desarrollo «no debe poner en discusión el modelo agrícola europeo», dijo Alemanno, ya que en síntesis, «Europa no quiere y no puede renunciar a su agricultura, no quiere y no puede cancelar su propia Política Agrícola Común» (PAC).

•Polémica

Sin embargo, el concepto polémico apareció después, cuando el italiano dijo que «los socios europeos están dispuestos a seguir negociando bilateralmente» y que «una primera respuesta al pedido de verificar las prioridades que hay que dar a la política comercial de la UE», reconociendo «el derecho a los países menos ricos que tienen problemas de alimentación a obtener un tratamiento especial y diferenciado en el marco de los acuerdos multilaterales». Según declaró el ministro de Agricultura español, Miguel Arias Cañete, se podría hablar de la posibilidad de discutir la apertura de mercados para «productos sensibles para países en desarrollo».

Este concepto y la presencia de los negociadores brasileños e indonesios causó cierto resquemor en el resto de los integrantes del G-21; el grupo de países que en la cumbre de Cancún se unieron en un bloque que declaró que sólo está dispuesto a discutir una reducción general de los subsidios agrícolas en la UE, Estados Unidos y Japón. Según una visión que informalmente era compartida ayer por la Cancillería argentina, lo que en el fondo buscaría Europa es negociar directamente la apertura de productos sensibles para esos dos países (y otros más que se quieran sumar al esquema), cerrar acuerdos bilaterales que convengan a estados puntuales y dañar de muerte al G-21. En el caso brasileño se especula que se abran los mercados de la UE de azúcar, frutas y verduras, y que la presencia del gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva dentro del grupo antisubsidios sea menos preponderante.

El G-21 fue formado en Cancún por algunos estados productores primarios, que bajo la consigna antisubsidios mostraron en la cumbre del balneario mexicano una posición sólida. Entre otros países integran ahora este grupo la Argentina, Chile, México, Venezuela, China, India, Egipto, Nueva Zelanda y Australia; además de Brasil e Indonesia. En los últimos días sufrió la salida de El Salvador y se especula que también abandonaría el grupo Honduras. Sin embargo, ninguna de estas dos renuncias dispersaría el G-21; pero sí le daría una herida mortal la partida de Brasil e Indonesia, que junto con China fueron los incitadores para su formación.

Dejá tu comentario

Te puede interesar