Una familia con dos hijos necesitó 735,88 pesos durante noviembre para poder comer, viajar y comprar ropa. La cifra representa 3,8% más que en igual mes del año pasado, mientras que el salario del sector formal subió 11,6% entre octubre de 2003 y el mismo mes de 2004, informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
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Los $ 735,88 corresponden al costo de la Canasta Básica Total (CBT) de noviembre, que fija el límite inferior de la «línea de la pobreza» (categoría en la que cae aquella familia cuyos ingresos no alcancen ese monto). Ese mes se registró un leve aumento de 0,13% respecto de la CBT de octubre, variación en la que influyó fundamentalmente la baja en los precios de los alimentos.
El INDEC también informó que los salarios del sector privado «en blanco» registraron en octubre un aumento de 0,58% respecto de setiembre y acumularon en los últimos 12 meses un avance de 11,6%. En lo que respecta al sector informal o no registrado, que representa a casi la mitad del total de trabajadores, según los números oficiales, la mejora salarial entre octubre de este año e igual mes de 2003 fue de 10,5 por ciento. Según estimaciones privadas, más de 60% de los asalariados gana menos de $ 700, es decir que no les alcanza un solo sueldo para mantenerse por encima de la línea de la pobreza.
El INDEC registró en mayo que 44,3% de los habitantes del país son pobres, y dentro de ellos, 17% son indigentes, por debajo del registro de 54% de pobreza y 27% de indigencia de mayo de 2003.
• Indigencia
En cuanto al costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que fija el umbral de la indigencia y que sólo marca el dinero necesario para comprar comida, alcanzó en noviembre a los $ 334,48, también 0,13 por ciento por sobre octubre.
Este indicador había mantenido un recorrido más sinuoso que el CBT durante los meses previos y acumula una suba de 2,8% en el último año, lo que refleja cierta irregularidad en los precios de los alimentos frente a la estabilidad de los servicios.
En la primera mitad de 2003 se había registrado una declinación en los niveles de deterioro económico respecto del pico de octubre de 2002, cuando la pobreza alcanzaba a 57,5% de la población urbana. Para paliar la pobreza y activar el consumo, el gobierno otorgó una serie de aumentos salariales, lo que repercute también en los salarios de convenios.
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