8 de noviembre 2001 - 00:00

Canje: entre rechazos y adhesiones

Las nuevas medidas económicas y, en particular, el canje de deuda que lleva adelante el gobierno despertaron dispares reacciones en el ambiente financiero mundial. Para algunos se trata del comienzo de la recuperación económica argentina a la vez que vaticinaron que el canje será un éxito. Elogiaron la conducción económica y destacaron el esfuerzo que se está realizando. Del otro lado, varios analistas advirtieron que el país se encamina hacia una inminente cesación de pagos que podría gatillar una situación caótica sobre la economía real.

WILLIAM RHODES (vicepresidente del Citibank)

Se puede reestructurar la deuda, pero al final del día, la batalla se la gana haciendo que el país vuelva a crecer. La clave en cualquiera de estas situaciones es hacer que el país vuelva a crecer con vigor. Además, confiamos en que la Argentina pueda tener un acuerdo voluntario para el canje de su deuda.

WILLIAM CLINE
(economista jefe del Instituto Internacional Financiero)

La Argentina está tratando de evitar una suspensión unilateral de los pagos. No estoy seguro qué tanto ayudan las definiciones de las calificadoras de riesgo sobre lo que es un incumplimiento técnico. Los esfuerzos de la Argentina por resolver sus problemas de deuda claramente difieren de los llamativos incumplimientos que realizaron los gobiernos de países en desarrollo en el pasado, cuando los inversores sufrían grandes pérdidas. Si se coopera y se recibe 7% de interés, es muy difícil quejarse, ya que las tasas internacionales han caído a 2%. No obstante, sigue sin aclararse cuán amplio y voluntario será el canje. Y existen riesgos de que la situación se deteriore y se presente un ambiente de enfrentamiento con los acreedores.

JOAQUIN COTTANI
(economista jefe para América latina de Lehmann Brother's)

Recibí muchas consultas respecto de lo que sucede en la Argentina con el canje y creo que demuestran mucho interés como para mantenerse al margen. Al parecer, algunos acreedores están considerando entrar en el canje dado que tienen la opción, pero son aquellos que de alguna manera pueden porque tienen su dinero en fondos de pensión o compañías de seguro, no es así para aquellos que necesitan liquidez y no tienen normas que les permitan poner bonos en cartera de inversión.

El riesgo-país ha perdido relevancia para el bienestar de los argentinos, es más importante que no haya salida de depósitos y que haya apoyo político interno. A esta altura, los únicos que se preocupan por el riego-país son los que tienen posiciones cortas en la Argentina y que hoy asisten con perplejidad a esta pulseada con los mercados cuando ya creían que el país estaba derrotado.

Es cierto, el Fondo siempre tuvo diferencias filosóficas respecto de la convertibilidad, que nunca terminaron de entender o apoyar totalmente, pero no ocurrió así con los gobiernos, que en definitiva son los que les dicen a los burócratas del FMI qué hacer. Si los EE.UU. y los principales países europeos apoyan a la Argentina, lo que piense el staff del FMI no me preocupa porque al final del día hacen lo que les dicen que haga.

GUILLERMO CALVO
(economista del BID)

No me atrevo a asegurar que el canje va a funcionar, ya que no es una cuestión exclusivamente económica, sino de reunir a un número crítico de acreedores.

El problema es cómo llevar el plan a cabo, porque nadie que tiene un bono como el actual, a 25%, lo quiere a 7%. Individualmente nadie aceptará. El problema es que todos acepten el canje, para lo que habría que juntar a los tenedores de bonos, de manera que haya una masa crítica de esos acreedores que se pongan de acuerdo para hacer el canje. No es una misión imposible.

La ventaja de este plan con respecto a los anteriores es que contempla la baja de tasas, no como en el llamado megacanje, que fue un cambio del plazo de la deuda, es decir, empujar hacia adelante el vencimiento de la deuda.

AMER BISAT
(economista de Morgan Stanley)

Los mercados internacionales esperan un default muy desordenado y destructivo en la Argentina, que irá a juicios con miles de acreedores. Desafortunadamente, estoy de acuerdo con esta percepción. La reestructuración de la deuda anunciada por el gobierno es recién el comienzo del juego.

El régimen de convertibilidad está en serios riesgos en este momento. La huida de fondos de capital ha restado al sistema la necesaria liquidez, y la tasa de interés real permanecerá muy alta. En cierto momento, y creo que estamos muy cerca de ese momento, los políticos argentinos deberán tomar una decisión y tratar de reinyectar liquidez al sistema por la fuerza con una devaluación que ya es inevitable.

La alternativa es abandonar el régimen de convertibilidad, lo que será extremadamente difícil y llevará a declaraciones de bancarrota masivas por parte del sector bancario, que se declarará insolvente.

PAUL KRUGMAN
(profesor del MIT)

Es difícil creer que la Argentina sacrificará no solamente su economía, sino su calificación de crédito en el altar de una teología monetaria desacreditada. El gobierno argentino está crucificando a su largamente sufrida nación en una cruz de dólares. El problema real de la Argentina no es fiscal, es económico. El país está ahora en su cuarto año de una dura recesión. La solución natural es quitar la camisa de fuerza, dejar que el peso flote y hacer lo que es necesario para salvar la economía.

Los países más avanzados a menudo devalúan sus monedas, pero a la Argentina se le dice que no puede. Los países más avanzados nunca declaran una moratoria de su deuda, pero a la Argentina se le dice que debe hacerlo.

FRANCIS FREISENGER
(economista principal para América Latina de Merrill Lynch)

La situación en la Argentina es desesperada. Está en una trampa y necesita salir. Pero carece de herramientas políticas para salir de la trampa, por su incapacidad de aliviar la política monetaria a raíz del régimen de convertibilidad. El plan de déficit cero que el gobierno lucha por implementar trabaja en la dirección opuesta a una recuperación del crecimiento económico, por lo cual no atrae flujos de capital y llevará al país a una recesión y a una deflación más profunda.

ROQUE FERNANDEZ
(ex ministro de Economía)

Al canje se lo trata de presentar como si fuera voluntario, pero en realidad no lo es. Esto es lo que hace que el riesgo-país no baje y que las calificadoras de riesgo le reduzcan la nota a la Argentina.

Tenemos una deuda igual a 40% del PBI, que no es una cifra inmanejable. Si nosotros hiciéramos buena letra desde el punto de vista fiscal, cerráramos bien las cuentas, esa deuda se puede refinanciar, se puede pagar bien y no hay que andar a los sobresaltos. Hay que prever que en algún momento puede ocurrir una crisis, por lo cual el país no tiene que tener deuda de corto plazo, donde cualquier fenómeno transitorio la haría imposible de pagar.

Una vez que la Argentina supere sus inconvenientes, llámese la negociación con los gobernadores o el canje de deuda, tiene un potencial como ningún otro país para crecer rápido. Muchos países se recuperan a 1% o a 2% anual. La Argentina, si se da vuelta el ciclo malo que tenemos, empieza a crecer 6% u 8% anual. Esto sería una gran cosa después de tanto tiempo de recesión.

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