Canje: entre rechazos y adhesiones
Las nuevas medidas económicas y, en particular, el canje de deuda que lleva adelante el gobierno despertaron dispares reacciones en el ambiente financiero mundial. Para algunos se trata del comienzo de la recuperación económica argentina a la vez que vaticinaron que el canje será un éxito. Elogiaron la conducción económica y destacaron el esfuerzo que se está realizando. Del otro lado, varios analistas advirtieron que el país se encamina hacia una inminente cesación de pagos que podría gatillar una situación caótica sobre la economía real.
-
Beneficios de Cuenta DNI en abril: todos los ahorros posibles y las nuevas marcas que se adhirieron
-
Lo que podés ganar en un plazo fijo de $500.000 a 30 días
WILLIAM CLINE (economista jefe del Instituto Internacional Financiero)
JOAQUIN COTTANI (economista jefe para América latina de Lehmann Brother's)
GUILLERMO CALVO (economista del BID)
No me atrevo a asegurar que el canje va a funcionar, ya que no es una cuestión exclusivamente económica, sino de reunir a un número crítico de acreedores.
El problema es cómo llevar el plan a cabo, porque nadie que tiene un bono como el actual, a 25%, lo quiere a 7%. Individualmente nadie aceptará. El problema es que todos acepten el canje, para lo que habría que juntar a los tenedores de bonos, de manera que haya una masa crítica de esos acreedores que se pongan de acuerdo para hacer el canje. No es una misión imposible.
La ventaja de este plan con respecto a los anteriores es que contempla la baja de tasas, no como en el llamado megacanje, que fue un cambio del plazo de la deuda, es decir, empujar hacia adelante el vencimiento de la deuda.
AMER BISAT (economista de Morgan Stanley)
Los mercados internacionales esperan un default muy desordenado y destructivo en la Argentina, que irá a juicios con miles de acreedores. Desafortunadamente, estoy de acuerdo con esta percepción. La reestructuración de la deuda anunciada por el gobierno es recién el comienzo del juego.
El régimen de convertibilidad está en serios riesgos en este momento. La huida de fondos de capital ha restado al sistema la necesaria liquidez, y la tasa de interés real permanecerá muy alta. En cierto momento, y creo que estamos muy cerca de ese momento, los políticos argentinos deberán tomar una decisión y tratar de reinyectar liquidez al sistema por la fuerza con una devaluación que ya es inevitable.
La alternativa es abandonar el régimen de convertibilidad, lo que será extremadamente difícil y llevará a declaraciones de bancarrota masivas por parte del sector bancario, que se declarará insolvente.
PAUL KRUGMAN (profesor del MIT)
Es difícil creer que la Argentina sacrificará no solamente su economía, sino su calificación de crédito en el altar de una teología monetaria desacreditada. El gobierno argentino está crucificando a su largamente sufrida nación en una cruz de dólares. El problema real de la Argentina no es fiscal, es económico. El país está ahora en su cuarto año de una dura recesión. La solución natural es quitar la camisa de fuerza, dejar que el peso flote y hacer lo que es necesario para salvar la economía.
Los países más avanzados a menudo devalúan sus monedas, pero a la Argentina se le dice que no puede. Los países más avanzados nunca declaran una moratoria de su deuda, pero a la Argentina se le dice que debe hacerlo.
FRANCIS FREISENGER (economista principal para América Latina de Merrill Lynch)
La situación en la Argentina es desesperada. Está en una trampa y necesita salir. Pero carece de herramientas políticas para salir de la trampa, por su incapacidad de aliviar la política monetaria a raíz del régimen de convertibilidad. El plan de déficit cero que el gobierno lucha por implementar trabaja en la dirección opuesta a una recuperación del crecimiento económico, por lo cual no atrae flujos de capital y llevará al país a una recesión y a una deflación más profunda.
ROQUE FERNANDEZ (ex ministro de Economía)
Al canje se lo trata de presentar como si fuera voluntario, pero en realidad no lo es. Esto es lo que hace que el riesgo-país no baje y que las calificadoras de riesgo le reduzcan la nota a la Argentina.
Tenemos una deuda igual a 40% del PBI, que no es una cifra inmanejable. Si nosotros hiciéramos buena letra desde el punto de vista fiscal, cerráramos bien las cuentas, esa deuda se puede refinanciar, se puede pagar bien y no hay que andar a los sobresaltos. Hay que prever que en algún momento puede ocurrir una crisis, por lo cual el país no tiene que tener deuda de corto plazo, donde cualquier fenómeno transitorio la haría imposible de pagar.
Una vez que la Argentina supere sus inconvenientes, llámese la negociación con los gobernadores o el canje de deuda, tiene un potencial como ningún otro país para crecer rápido. Muchos países se recuperan a 1% o a 2% anual. La Argentina, si se da vuelta el ciclo malo que tenemos, empieza a crecer 6% u 8% anual. Esto sería una gran cosa después de tanto tiempo de recesión.




Dejá tu comentario