9 de diciembre 2002 - 00:00

Capital no paga más por kilo de basura

Esta semana, la Legislatura porteña terminará de aprobar en particular la ley que crea un registro de «recuperadores de materiales reciclables». La norma sin embargo podría sufrir modificaciones importantes, las referidas a cómo pagará el gobierno porteño el servicio de recolección de residuos a las empresas concesionarias del mismo. El mentor del proyecto que formaliza de alguna manera la tarea de los cartoneros retirará los artículos que tienen que ver directamente con beneficios para las compañías que levantan la basura de los porteños. En cambio, el resto, que aduce a los recicladores informales sería aprobado, según anticipó a este diario el legislador Eduardo Valdez.

Con cartoneros de uniforme y credenciales, los que deberán portar por la nueva norma de «Emergencia en higiene urbana», la ciudad de Buenos Aires tendrá otro color por las noches, un cambio que lucirán también las empresas recolectoras de residuos. Para los recicladores habrá un registro que los autorice a la pesca diaria de desperdicios vendibles, para las concesionarias una nueva modalidad en la licitación futura por sus servicios, que en lo que va del año les arrojó una merma de 22,1% con respecto a 2001.

Cuando la Legislatura apruebe en particular la regulación de la actividad de los cartoneros, la comunidad porteña habrá dado paso a la legalización de una actividad que se hizo notar como nunca tras la salida del uno a uno. Sin embargo la tarea seguirá siendo informal para sus protagonistas, que no ingresarán al circuito comercial -ni laboral según los casos-. Excepto que se organicen en cooperativas, una iniciativa que resisten algunos al momento de deducir cuántos tributos deberán pagar en momentos en el cual el precio del papel usado cayó 25%, no habrá control tributario por ejemplo. Así lo explicó el legislador Valdez, a quien sus pares ya apodan «el cartonero» por su pasión en el tema.

Una vez que Aníbal Ibarra promulgue y reglamente la norma, los cartoneros deberán ser provistos de uniforme, credenciales identificatorias y guantes para revolver los residuos domiciliarios. Se deberán anotar en un registro para tal fin, tanto los porteños -se calcula son 70% de los que deambulan por Buenos Aires, como los que ingresen del conurbano bonaerense-. La misma ley otorga al jefe porteño la posibilidad de un llamado a licitación, ya retrasado, para la recolección de basura, con características distintas a las actuales. Hasta ahora ese servicio -que fue prorrogado en diciembre 2001- se abona por peso, es decir, por tonelada recogida, a un promedio de $ 120 millones anuales que se reparten 4 empresas. La idea que manejó el Gobierno de la Ciudad hace tiempo, e incluso envió un proyecto de ley que nunca se trató, es que las empresas cobren por zona limpia.

De ese modo, de acuerdo a cómo se establezca el precio, las compañías no tendrán que estar pendientes de cuántos kilos de residuos menos cargan en sus camiones. Sin embargo esa forma de pago no tiene consenso en la Legislatura, que tras la sanción de la ley para los cartoneros anuló una vieja ordenanza que prohibía la actividad, como también una cláusula en los actuales pliegos de concesión que otorgaban la exclusividad de la manipulación de las bolsas de residuos a las empresas recolectoras. En los pliegos que anuncia Ibarra se prevé el pago por zona y no por kilo.

Se calcula que el proceso de incorporación de la figura del cartonero así resuelta por ley, junto con el cambio de hábitos en los porteños para separar en bolsas distintas el material reciclable de los residuos orgánicos, no llevaría menos de un año y medio en dar resultados.

En tanto, quien verdaderamente regula la actividad de los cartoneros es el mercado del papel y el uso de los desechos para la fabricación de distintos productos, además del precio de material terminado o materia básica importados, y los índices de empleo.

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