Otra faceta abrió la última etapa del mes, donde no se modificó la tendencia alcista en precios aunque se actuó en otro ritmo de órdenes. Y esto puso al descubierto que los intensos barridos de ruedas anteriores generaron un lunes con llamativa ausencia de vendedores; a tal punto, que se logró un buen diferencial en cotizaciones, sin necesidad de aumentar volumen; ni siquiera de conservar el previo.
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El Merval surcó por mínimos de 1.094 -levemente debajo del valor del viernes-, alcanzó los 1.114 de máximo y culminó en 1.112 de marca de clausura: en porcentual, se agregó 1,27 por ciento a la buena cosecha que sigue representando el mercado de acciones en setiembre. Y en esa escalada casi a solas, con el Dow que ayer volvía a bajar y el Bovespa muy apagado, en 0,41 por ciento.
Del total del día, casi 69 millones de pesos, los certificados se llevaron la mitad para sus especies y dejaron solamente una base muy menguada -unos 35 millones de pesos para los títulos locales-que hacía un trámite más lento, aunque a favor de los precios por la carencia de órdenes de oferta.
El singular dibujo vio crecer al Merval nuevamente, pero con drástica baja de negocios. Y esto deberá recomponer armonía o exponerse a saltos de precios en vacío, por carencia de papel.
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