Con "avances", continuarán el fin de semana las negociaciones por la deuda griega
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El primer ministro griego, Lucas Papademos.
El comisario de asuntos Monetarios de la UE, Olli Rehn, dijo en Davos que el acuerdo es inminente y que podría ser anunciado el fin de semana. Todo depende de que los bancos acepten al menos una quita nominal de 50 por ciento sobre sus bonos de deuda, lo que reduciría la deuda del país en 100.000 millones de euros.
El principal escollo es la tasa de interés de los buenos bonos de deuda: los inversores quieren un interés alto para compensar las pérdidas de la quita, pero ello requeriría que la eurozona y el FMI tuvieran que aportar más de los 130.000 millones de euros acordados en octubre. Algunos ministros ya se mostraron contrario a hacerlo.
De todas formas, Rehn explicó que la quita de deuda por parte de los acreedores privados no será suficiente para solucionar la crisis en Atenas.
Si los negociadores no logran cerrar un acuerdo, Grecia no podrá pagar un bono de 14.500 millones de euros para el 20 de marzo, por lo que entraría en suspensión de pagos.
El gobierno griego está intentando convencer al FMI y la UE de que cumple sus condiciones para recibir el segundo paquete de rescate, crucial para evitar la suspensión de pagos.
Las demandas de estos acreedores internacionales incluyen reformas del mercado de trabajo, recortes salariales, despidos en el sector público y recortes del gasto en los sectores de defensa y salud, a las que se oponen los sindicatos.
La UE, el FMI y el Banco Central Europeo (BCE), conocidos como la troika, enviaron auditores a Atenas para presionar por las reformas y monitorear su implementación. Los medios apuntan que la troika está frustrada con la lentitud de las reformas.
El portavoz del gobierno Pantelis Kapsis dijo en una entrevista con la televisión privada Skai que aún continúa la negociación de las demandas de la troika. "Si no logramos los créditos ahora, ¿cómo vamos a encontrar el dinero que el país necesita?", se preguntó en referencia al segundo paquete de rescate por 130.000 millones de euros (unos 165.000 millones de dólares).
El ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, dijo sin embargo desde Bruselas que no tiene sentido liberar los fondos "si no sabemos si las reformas acordadas van a ser de verdad implementadas". "Tenemos una falta de voluntad política en algunos países para implementar esas reformas y por eso el informe de la troika en Grecia será decisivo".
Mientras, el jefe del eurogrupo, Jean-Claude Juncker, considera que será necesario que los países del euro hagan una mayor contribución para ayudar a Grecia, según declaraciones que publica el diario austriaco "Der Standard".
"Si la capacidad de hacer frente a la deuda de Grecia se cuestiona y hay un acuerdo general con el sector privado, el sector público tendrá que plantearse si no presta ayuda", dijo el también jefe de gobierno de Luxemburgo al diario.
A la pregunta de si el BCE participará en esta acción, Juncker apuntó que debe ser la institución monetaria la que lo decida, puesto que es independiente.
Juncker exigió a los bancos que hagan una mejor oferta a los griegos. El objetivo de que el endeudamiento público de Grecia en 2020 se reduzca al 120 por ciento de su producto interno bruto no se podrá lograr "en su totalidad". "Como consecuencia, la oferta de los bancos, que afecta las tasas de interés de los nuevos préstamos griegos, tendrá que ser mejorada".




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