Asumió ayer el equipo del flamante ministro López Murphy. Hoy debuta con una complicada gestión: recibir a la misión del Fondo Monetario que desembarca en el país por 10 días. Daniel Artana, Manuel Solanet, Víctor Savanti y Federico Sturzenegger estuvieron en las últimas 72 horas definiendo los detalles del paquete de recorte de gastos que anunciará el nuevo ministro. Precisamente el Fondo examinará desde hoy si es suficiente para encarrilar las cuentas públicas y, más importante, si alcanza para sacar al país de la recesión. Hoy López Murphy tendrá su primer examen ante mercados con una nueva licitación de LETES (Letras del Tesoro) por 850 millones de dólares. Dentro de las próximas 48 horas anunciará su plan. El viernes lo presentará ante un grupo selecto de 30 inversores norteamericanos que trae al país Merrill Lynch. El lunes casi todo su equipo viajará a Santiago de Chile para participar de la cumbre anual del Banco Interamericano de Desarrollo. Allí el ministro se entrevistará con el Nº 2 del FMI, Stanley Fischer. Días decisivos para el nuevo equipo económico, que deberá calmar mercados y simultáneamente generar el apoyo político al nuevo recorte de gastos.
Con el gabinete casi en pleno, ante barras frepasistas alentando a sus representantes, militares y economistas; juró ayer en la Casa de Gobierno el nuevo equipo económico de Ricardo López Murphy y el trío Marcos Makón-Ricardo Mitre-Graciela Fernández Meijide.
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A las 11.30, con una demora de media hora porque Fernando de la Rúa había participado antes de la apertura del Foro de Políticos Latinoamericanos (una cumbre anti-FMI), el Presidente subió al escenario principal del Salón Blanco para tomar juramento. Repitiendo la estrategia de siete días atrás, cuando López Murphy se convirtió formalmente en ministro de Economía, ayer tampoco Raúl Alfonsín y Chacho Alvarez fueron de la partida. El ex presidente aseguró que no pudo interrumpir su viaje por el exterior, lo que aminoró el enojo general por la ausencia. El vicepresidente, en cambio, mandó a decir a través de sus voceros de ocasión que personalmente no quiere participar de «eventos oficiales». Tampoco estuvo Federico Storani, otro de los militantes pacíficos anti-López Murphy dentro de la Alianza. El ministro del Interior, único representante del gabinete ausente, prefirió participar del Foro anti-FMI como una actitud de protesta pasiva.
Sí acompañaron a De la Rúa en el escenario principal el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo; el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra; y los ministros Adalberto Rodríguez Giavarini (Relaciones Exteriores), Jorge de la Rúa (Justicia), Patricia Bullrich (Trabajo), Héctor Lombardo (Salud), Hugo Juri (Educación) y Horacio Jaunarena (Defensa). También se acomodaron alrededor del jefe de Estado el titular de la Cámara de Diputados, Rafael Pascual; el vicepresidente en ejercicio, Mario Losada, y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Julio Nazareno.
Equilibrio
Igualmente, la concurrencia en el Salón Blanco mostró un verdadero mosaico de orígenes, ideologías e historias. Un espectáculo que sólo puede ofrecer un gobierno aliancista con necesidad de seguir manteniendo los equilibrios entre radicales y frepasistas. Circulando por el primer piso de la Casa de Gobierno, se cruzaron los diputados Darío Alessandro y Juan Pablo Cafiero, y el senador Pedro del Piero; junto con representantes de la más alta escuela ortodoxa económica liberal como Juan Luis Bour (que quedará como director de FIEL en ausencia de Daniel Artana, Fernando Navajas y, desde hace más de un año y tres meses, Ricardo López Murphy) o Adolfo Sturzenegger.
Como si fuera una especie de justa deportiva colegial, en el Salón Blanco hubo una especie de guerra de barras entre los dos grupos casi antagónicos que juraron. Por un lado, paradójicamente más a la derecha, se ubicaron las huestes del Frepaso comandadas por «Juampi» Cafiero y alentadas de reojo por Aníbal Ibarra desde la tarima oficial con el resto de los funcionarios. Cada paso de los tres frepasistas por las juras de rigor fue acompañado por una ovación «que bajaba de las tribunas», según el léxico «fulbolero». El más aplaudido fue precisamente el que abrió el fuego de las juras, el ahora ministro de Desarrollo Social, Marcos Makón; que no dudó en cruzarse con un fuerte abrazo con Ricardo López Murphy, quien está presto a recortarle fondos, comenzando por el propio ministerio a punto de desaparecer fundiéndose con el de Salud. Luego de Makón, vino el turno de Ricardo Mitre, ahora en la Secretaría General de la Presidencia, como embajador de Alvarez ante el Ejecutivo. Igualmente, tal es el enojo del ex vicepresidente que ni siquiera visitó la Rosada para bendecir la asunción de su colaborador histórico en el Senado. El tercer turno fue para Graciela Fernández Meijide en su toma de mando como secretaria de Coordinación General de la Jefatura de Gabinete de Ministros (tal el nombre oficial del cargo de vicejefa de Gabinete) que, como estudiando la situación, dio la señal justa luego de su jura para que estalle la ovación desde la barra frepasista. Como quien cruza el arco de triunfo en busca de la gloria, abrazó luego a Fernando de la Rúa en medio de los aplausos y saludó a cada ministro poniendo énfasis en Patricia Bullrich y Aníbal Ibarra.
Momento esperado
Luego de un pedido de silencio, el locutor oficial anunció que comenzaba la segunda parte del acto. La asunción del equipo ortodoxo que acompañará a Ricardo López Murphy. A partir de ese momento, comenzó a actuar la «barra» de los economistas. Los primeros aplausos fueron para Víctor Savanti, que en su jura contó con un madrinazgo especial: en primera fila se ubicó Amalia Lacroze de Fortabat, su ex jefa en los días en que el ahora secretario de la Producción dirigía Loma Negra.
Luego fue el turno del secretario de Energía, Emilio Apud y de Federico Sturzenegger, flamante secretario de Política Económica; aplaudido desde el costado por su padre Adolfo que, por otro lado, fue el único representante del cavallismo presente, aunque lógicamente por motivos más personales que políticos. Luego juró Jorge Sereno en Coordinación Económica, que contó con el apoyo particular desde el ala militar recordando su paso por el Ministerio de Defensa. El cierre correspondió a los dos secretarios que más responsabilidad tendrán en el éxito o fracaso de la gestión López Murphy. En anteúltimo turno asumió formalmente el secretario de Hacienda Daniel Artana, uno de los pocos que por algún motivo fue aplaudido por los frepasistas y los economistas y empresarios que siguieron el acto. Para el final quedó uno de los momentos más esperados del evento: la jura de Manuel Solanet como secretario de Reforma del Estado. En realidad, lo que se esperaba era conocer la actitud que tomaría Fernández Meijide, una de las críticas activas y extremas al nombramiento del ex Infupa en un gobierno aliancista, por el pasado que acarrea en la gestión de Roberto Alemann en 1982. El ahora secretario juró y fue aplaudido por la mayor parte del auditorio, mientras la ex ministra permanecía con los dedos cruzados y dio sólo dos palmadas de ocasión.
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