Roberto Lavagna emprenderá hoy desde Bruselas viaje a Washington donde se reunirá con la cúpula de Fondo Monetario. Mañana por la tarde se entrevistará con su titular, Horst Köhler, en tanto que luego cenará con la N°2, Anne Krueger, y el indio Anoop Singh. Más allá de la reciente aprobación de la Ley de Quiebras, Lavagna no llega a Washington en una sólida posición: no está resuelto aún el «corralito» y, de hecho, el plan presentado por Economía la semana pasada no es del agrado de Anne Krueger y, además, desató una fuerte disputa con Mario Blejer, ex FMI y presidente del Banco Central. También está pendiente la firma de varias provincias, entre ellas la más importante, Buenos Aires, del compromiso de reducir drásticamente el déficit fiscal este año. Es decir que el «Documento de los 14 puntos» acordado por el gobierno con las provincias, está todavía lejos de ser cumplido totalmente. En el mejor de los casos, Lavagna podría obtener del FMI el envío de una misión negociadora ya del próximo acuerdo con la Argentina, encabezada por Anoop Singh. Pero hasta esto se veía complicado. Por eso es que en el Ministerio de Economía ya calificaban este encuentro con la cúpula del Fondo de meramente «protocolar».
Washington (especial) - Luego de haber participado de la cumbre Unión Europea-Mercosur en Madrid, y una breve estadía en Bruselas, ayer el ministro Roberto Lavagna viajó rumbo a Washington para mantener mañana un nuevo intento de acercamiento con la cúpula del Fondo Monetario. Según la agenda difundida en el Palacio de Hacienda, Lavagna se encontrará con Horst Köhler, titular del organismo, por la tarde, al tiempo que está prevista una cena con Anne Krueger, Anoop Singh y el representante argentino en el FMI, Guillermo Zoccali.
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La intención del ministro de Economía es entrevistarse el miércoles con la cúpula del Banco Mundial y del BID, entidades que tienen en carpeta desembolsos a la Argentina, pero sujetos a que se firme un acuerdo con el FMI. El tema central pasará por la resolución del «corralito», próximo a cumplir seis meses, y cuyo plan de salida -diseñado por el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen- generó una fuerte disputa con el directorio del Banco Central.
Esto llevará a que Lavagna trate inmediatamente los problemas que enfrenta Mario Blejer, titular del BCRA y ex FMI, como la falta de un paraguas legal para evitar procesamientos a los integrantes del directorio de esa entidad. La postura del FMI y del Banco Mundial es clara en ese sentido y fue ya planteada sin éxito cuando Roque Fernández, primero, y luego José Luis Machinea pasaron por el Ministerio de Economía: la necesidad de que se otorgue una suerte de inmunidad legal a los integrantes del Banco Central a la hora de intervenir entidades financieras (en los EE.UU., los juicios se hacen a la Reserva Federal, no a sus integrantes).
Objetivo
Según fuentes del Palacio de Hacienda, el objetivo de Lavagna es conseguir una fecha para el arribo de una nueva misión del Fondo Monetario, que sea encabezada por el indio Anoop Singh, y que ya comience a negociar con el gobierno argentino un acuerdo. Pero hay aún algunas dificultades: la ley de «subversión económica» será modificada y no derogada como pide el FMI. El jueves se fue del país una misión técnica del organismo dejando el pedido expreso de que la ley sea derogada, especialmente tras tomar conocimiento de las declaraciones de la diputada Elisa Carrió, en el sentido de seguir la embestida contra banqueros al amparo de esa controvertida figura de «subversión económica»;
• los acuerdos con provincias todavía no están firmados. Restan, por ejemplo, Santa Fe y Buenos Aires, y no hay esperanzas de que en el corto plazo se pueda mostrar en Washington el compromiso de todas las provincias en reducir sus déficit fiscales;
• por último, y encadenado a la resolución del «corralito», está la reestructuración del sistema financiero.
El antecesor de Lavagna, Jorge Remes Lenicov, justo presentó su renuncia al día siguiente de su regreso de Washington, donde se había entrevistado con los máximos directivos del FMI. La situación del actual ministro es menos comprometida, claro, e incluso tuvo a su favor, la semana última, que el FMI postergara por un año un vencimiento por 134 millones de dólares. De todos modos, en el gobierno son conscientes de la necesidad de acordar rápidamente con el Fondo. Incluso ayer hasta el secretario de Hacienda, Jorge Sarghini, señaló: «Tenemos que arreglar con el Fondo, porque no tendríamos cómo hacer frente a 9.000 millones de dólares que vencen este año con los organismos internacionales y ésa no es una alternativa posible. No podríamos pagarla. Por eso, lo único que nos queda es acordar con el FMI y lo vamos a hacer».
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