Congreso no quiere impuesto al cheque en cajas de ahorro
Domingo Cavallo ya sabe que no le alcanzarán los poderes especiales para solucionar los conflictos que se están generando en la aplicación del impuesto a los débitos y créditos en cuenta corriente. Por eso es que está casi listo un proyecto de ley que se enviará al Congreso para corregir algunos de los errores iniciales y decisiones que se tomaron en los últimos días por resolución, como extender el impuesto a algunas operaciones en cajas de ahorro. El problema ahora es que los diputados de todos los partidos ya están advirtiendo que no aprobarán modificaciones de fondo. Por caso, se cuestiona la resolución que permite gravar con el tributo los cheques depositados en cajas de ahorro. Ese tipo de cuentas no estaba contemplado en la ley original -que expresamente establecía que alcanzaba sólo las cuentas corrientes-y por lo tanto, desde el Congreso, se exige debatir la cuestión en una ley. Temen que comiencen a generarse juicios contra el Estado por solucionar conflictos con resoluciones de la AFIP: "No hay impuestos sin ley", dicen. Al mismo tiempo, se reconoce que el apuro en la instrumentación del nuevo gravamen dejó de lado algunos aspectos que hoy están fallando. Critican también que no se hayan tomado en cuenta los errores cometidos a principios de los noventa, cuando un impuesto similar rigió en el país. Junto con ese debate se analizará, a partir de la semana próxima, la situación de algunos sectores como la agricultura, el expendio de combustibles, las mutuales -una peligrosa fuente de elusión del tributoy las administraciones de bienes y edificios de departamentos. El riesgo ahora es que el debate sobre la amplitud del impuesto a los débitos y créditos se volverá a abrir.
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Principio
«Esa resolución hay que arreglarla con una ley. Hay un principio básico que dice que no hay tributo sin ley. Después habrá que debatirlo. Pero queda claro que estos problemas son los que originan juicios que después siempre pierde el Estado», decía ayer un legislador de la Alianza.
Otro problema a analizar en el tributo a los débitos en cuentas corrientes es la forma en que golpea a sectores que manejan grandes volúmenes de dinero, pero con baja rentabilidad. La próxima semana comenzará el clásico recorrido de cada uno de ellos por los pasillos de Diputados y existen por los menos unas cuarenta reuniones agendadas tanto con el radical mendocino Raúl Baglini, presidente de Presupuesto y Hacienda, como para Lamberto. Allí estarán las cerealeras, los representantes de las administraciones que cobran y gestionan por terceros -el caso de los edificios y alquileres-, expendedores de combustibles y hasta la agricultura que no se vio beneficiada con una alícuota especial como la que tiene el sector ganadero.
Al mismo tiempo, el Congreso ya se está preparando para recibir un proyecto de ley mucho más importante que los cambios en el impuesto a los débitos y créditos en cuenta corriente: la modificación al sistema tributario argentino que eliminará una cantidad de impuestos para concentrar la recaudación en el IVA, Ganancias y el impuesto sobre las cuentas corrientes como anticipo de Ganancias. Ayer, a pesar de los pocos diputados que circulaban por los pasillos, ya se tenía la certeza de que en tres meses Cavallo tendría listo este proyecto. Y de continuarse en la línea que hasta ahora analiza el equipo económico, los peronistas podrían votarlo a favor.
Si esta estructura se confirma, siempre que la actividad económica permita resignar semejante cantidad de recaudación, desaparecerían los aportes patronales, el impuesto a la renta presunta, se aceleraría la desaparición del tributo sobre los intereses y de impuestos internos -una vieja obsesión de Cavallo-tampoco quedaría nada.
Pero antes de enfrentar el tratamiento de estos pedidos del Ejecutivo al Congreso, la Alianza deberá solucionar un conflicto que puede convertirse en una dura factura que puede pasarle el PJ: la negativa de la Legislatura de Buenos Aires a aprobarle a Carlos Ruckauf los poderes especiales que se consignaron en el acuerdo firmado esta semana con la Nación, similares a los que el Congreso le concedió a Fernando de la Rúa.




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