La polémica por el Remdesivir, posible cura del coronavirus

Economía

El SARS-Cov 2 sería un virus de laboratorio. El Remdesivir podría ser una cura.

Para llegar a grandes verdades a veces no hace falta consultar ningún oráculo ni hacerse tirar las cartas. A veces basta con navegar con criterio investigativo en la web, que seguramente se podrá pescar algún tiburón. Eso es lo que precisamente ocurre si se examinan los tres minutos de duración que en Youtube se pueden apreciar en una gran cantidad de diferentes sitios de la emisión del 16 de noviembre de 2015 del programa científico “Leonardo” de la cadena oficial italiana RAI 3 del año 2015 (por ejemplo se encuentra en https://www.youtube.com/watch?v=FdZr59QC-E8). Guarde en la memoria el lector esa fecha.

En dicho video aparece primero el presentador, quien introduce al cronista. Algunos medios argentinos se abalanzaron a desacreditar el video con vueltas tales como que la fuente original, la revista Nature, aclaró hace poco que no hay “evidencia” de que el actual coronavirus sea el mismo advertido por la RAI en 2015 y posteriormente -en forma insólita- cambia su propio argumento y directamente... lo niega. Transcribiremos en forma literal e íntegra ese video de la RAI de 2015 porque es de vital importancia para entender qué es lo que está ocurriendo hoy en el mundo. Que el lector juzgue por sí mismo si esto es o no suficiente “evidencia”:

Presentador: “Científicos chinos crean un virus pulmonar de murciélagos y ratones. Sirve sólo por motivos de estudio, pero son muchas las protestas. ¿Vale la pena arriesgar? Es un experimento, cierto, pero preocupa. Un grupo de investigadores chinos insertaron una proteína de los murciélagos en el virus del SARS, o sea la pulmonía aguda, de los ratones. Emerge un supervirus que podría golpear al hombre. Permanece dentro del laboratorio. Obvio. Sirve solo por motivos de estudio. ¿Pero vale la pena correr el riesgo de crear una amenaza tan grande solo para poder examinarla?”. El presentador introduce entonces al cronista Maurizio Menicucci, quien continúa: “El debate sobre los riesgos de la investigación científica es tan viejo como la ciencia. De fondo está el mito de Icaro, que cae por haber volado cerca del sol con las alas de cera proyectadas por Dédalo, su padre. El debate es relanzado por un experimento realizado en China, donde un grupo de estudiosos ha logrado desarrollar una quimera: un organismo modificado insertando la proteína superficial de un coronavirus encontrado en la especie bastante común de los murciélagos denominada “Nariz de Herradura de Caballo” sobre un virus que provoca el SARS, la pulmonía aguda. Aunque no mortal en ratones, se sospechaba que la proteína podría generar el híbrido adaptado para golpear al hombre. Y el experimento lo ha confirmado. Es justamente esta molécula, llamada SHCO14 la que permite al coronavirus adherirse a nuestras células respiratorias desencadenando el síndrome. Según los investigadores, este organismo además -tanto el original y con mayor razón el obtenido por ingeniería genética- puede contagiar al ser humano directamente de los murciélagos, sin pasar por una especie intermedia como el ratón. Es justamente esta eventualidad la que genera mucha polémica. Justo hace un año el Gobierno norteamericano suspendió el financiamiento de las investigaciones que apuntaban a convertir los virus en más contagiosos, pero el cese de dicho financiamiento no hizo frenar el trabajo de los chinos sobre el SARS que ya estaba en fase avanzada y no se consideraba tan peligroso. Según una parte del mundo científico en realidad no lo es. La probabilidad de que el virus pase a nuestra especie es irrelevante con respecto a los beneficios. Un razonamiento que muchos científicos rechazan. Primero porque la relación entre riesgos y beneficios es difícil de evaluar. Y además porque, especialmente en estos días, es más prudente no poner en circulación organismos que puedan escapar o ser sustraídos al control de los laboratorios”.

Hasta aquí el informe de la RAI efectuado hace nada menos que 5 años. Llama poderosamente la atención de que haya desesperación por desacreditar la teoría del origen de laboratorio del virus cuando incluso el presidente Trump -y también ahora el Gobierno británico que se ha sumado- han manifestado que el mismo podría serlo. Incluso el secretario de Estado, Mike Pompeo, señaló hace poco que “hay tremenda evidencia de que el Covid-19 tiene su origen en un laboratorio chino” (https://www.theguardian.com/world/2020/may/03/mike-pompeo-donald-trump-coronavirus-chinese-laboratory). Es muy probable que la discusión quede zanjada cuando empiecen a ser tenidos en cuenta los argumentos de un documental aparecido en abril por el periodista Joshua Philip y disponible en muchos sitios de la web llamado “Tracking down the origin of the Wuhan coronavirus” (Rastreando el Origen del Coronavirus de Wuhan: disponible, entre otros sitios, aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Gdd7dtDaYmM). Philip noquea a los “negacionistas”. El documental dura una hora aproximadamente y se complementa de maravillas con el segmento de noticiero italiano de 2015 antes transcripto literalmente. Para ser breves, el documento revela que en la ciudad de Wuhan hay dos muy importantes laboratorios en los que se estudian virus. Primero, nada menos que el Instituto de Virología de Wuhan -el más importante centro de estudios de virus en China- y el llamado “Laboratorio P4”, el cual está bajo directo control del Instituto de Virología de Wuhan. Este laboratorio habría manipulado directamente el virus y una de sus científicas lo habría “liberado”. Philipp revela también que el denominado “Paciente Cero” de China nada tiene que ver con el mercado de frutos de mar de la ciudad de Wuhan -donde se difundió que se vendían murciélagos para comer- cosa que tampoco es cierta. Lo sería, en cambio, una científica del laboratorio, ya muerta, cuyos datos han comenzado a desaparecer de sitios chinos de la web. Desde que la epidemia comenzó, el Gobierno chino habría estado tratando de suprimir toda la información posible acerca de quienes estaban en el estudio directo de los coronavirus. Tras investigar meticulosamente la genética del virus, en la que Philipp muestra que el virus del Covid-19 tiene cuatro injertos que no pueden ser naturales, el autor desarrolla la cadena de responsabilidad en el manejo del Covid-19.

Philipp cierra el círculo del control directo del mismo con el Partido Comunista Chino mostrando cómo el hijo del líder chino Jiang Zemin, Jiang Mianheng, estuvo en directo control del Instituto de Virología de Wuhan -el cual desde 2003, con Bush y hasta 2014 con Obama quien lo termina, tuvo financiamiento norteamericano. Y también como su nieto, Jiang Zhicheng, es el accionista principal de la empresa china Wuxi App Tec, dueña del laboratorio Fosun Pharmaceuticals, que es tanto el principal descubridor, fabricante y distribuidor de los tests chinos para identificar enfermos Covid-19 como el agente en China de lo que sería “la droga que está sola y espera”, el Remdesivir. Aquí precisamente es donde queríamos llegar. En una nota del 19 de marzo titulada inicialmente “Los Desconocidos de Siempre” (https://www.ambito.com/economia/coronavirus/coronavirus-remdesivir-una-posible-cura-que-disparó-las-acciones-un-laboratorio-n5089664) mencionábamos que un laboratorio estrechamente vinculado a dirigentes del Pentágono de la era de Bush, llamado Gilead, uno de cuyos presidentes fue nada menos que el exsecretario de Defensa norteamericano Donald Rumsfeld, gran accionista de la empresa, tenía aparentemente la droga indicada para el tratamiento de la pandemia del coronavirus. Dicha empresa había firmado un contrato con el Pentágono hace un par de meses para distribuirla en el ejército estadounidense. Mucha agua ha pasado bajo el puente sobre el “tema Remdesivir” desde entonces. Esta droga, que había sido ingresada de apuro en China en febrero pasado para curar enfermos y acabar con la epidemia en China -cosa que se logró- sería o bien la cura, o bien la principal base para una cura de la pandemia que azota al mundo. El propio presidente Trump acaba de interceder ante la FDA norteamericana para que la apruebe de apuro, lo cual ocurrió. Ahora el uso del Remdesivir en Estados Unidos podrá ser masivo. Es una droga que si bien tiene 20 años de vida... no curaba ninguna enfermedad. Había sido diseñada para curar el SARS en 2003. Pero no lo logró y encima la enfermedad tuvo corta vida por su bajo contagio. Luego se la probó contra el ébola y otros virus, con nulos resultados. Uno podría preguntarse aquí por qué Gilead invirtió millones en investigar y desarrollar un antiviral que no tenía ninguna utilidad. Pero esa pregunta no tiene respuesta.

Aunque ahora, en forma un tanto “mágica” cae del cielo una enfermedad muy probablemente diseñada en un laboratorio contra la cual este solitario e inútil antiviral comienza a presentar excelentes resultados, empezándose a transformar en “droga estrella”. Tras las sombras, la política y los intereses económicos están vinculados al coronavirus y al Remdesivir, a través de gente muy vinculada a la vez al Pentágono de la era de Bush y a la familia del exlíder chino -en el comienzo de la propia era de Bush- Jiang Zemin. El Pentágono de la era Bush y el Partido Comunista Chino del líder que produjo la masacre de la Plaza Tiananmen vinculados juntos a la cura y a la enfermedad, a la guerra y a la paz, al bien y al mal. Bush y Obama un buen rato financiando el estudio y la manipulación de virus en China. Y como telón de fondo de esos enigmáticos intereses, una interna feroz en el Partido Republicano en el que los “insiders” tratan de sacar del poder a toda costa a Trump, aunque sea a costa de que gane Biden, negando toda esta historia. Varios “tontos útiles” involuntariamente al servicio de esos intereses. Y un montón de nombres sospechosos y apellidos ignotos: Bush, Gilead, Remdesivir, Zhicheng, Rumsfeld, Schultz, Mianheng, Zemin. Nada de esto debe llamar la atención. Después de todo se trata de los Desconocidos de Siempre.

Embed

Walter Graziano y Asociados

macroeconomía - finanzas -
inversiones - situación política -
charlas individuales o en empresas

we speak english - viajamos al interior

walter.graziano@yahoo.com

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.