"Sé que no represento al pensamiento del empresario promedio, pero soy moderadamente optimista: lo que está haciendo Néstor Kirchner no me parece tan mal." Distendido y en «su casa» (el MALBA), Eduardo Costantini elogió la incipiente gestión del Presidente, dijo que le preocupaba más «que el dólar baje que si sube», criticó la política monetaria («no creo que los bancos centrales deban hacer ni compras ni ventas masivas de dólares), reveló cómo se compone la cartera de inversiones de su fondo, anunció inversiones inmobiliarias y el relanzamiento de su ciudad satélite y marcó diferencias con una constructora que se quedó con parte de ese emprendimiento. «Tenemos todo para ganar: tímidamente están retornando los depósitos y las inversiones (financieras), y no veo al gobierno haciendo grandes macanas en los próximos 2 o 3 años.» Veamos: • «Kirchner es el resultado lógico, diría, de lo que es el país hoy. Estamos en la peor crisis social de la historia, y 70 por ciento de rechazo que recogió Carlos Menem expresa la exclusión que provocó ese modelo.» • «En la década pasada nos abrimos de manera exagerada, casi ingenuamente; fuimos demasiado liberales. Ahora Kirchner -que no creo que se convierta en un Hugo Chávez- tiene la oportunidad de pegar un golpe de timón ético, aprovechando la ocasión que desperdició Fernando de la Rúa.»
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• Y va más allá aún, seguramente contradiciendo el pensamiento mayoritario del empresariado argentino: «Hasta me parece saludable que se corra un poco a la izquierda».
Sus palabras no dejaron de causar extrañeza entre sus interlocutores (un puñado de periodistas económicos), sobre todo en función de sus habituales y sinceras profesiones de fe que se le escucharon y leyeron en ese mismo período respecto del modelo que ayer estaba criticando duramente. De todos modos, también es cierto que no está solo en esta «conversión» ideológica. • «De no producirse grandes macanas, los capitales volverán a fluir a los mercados emergentes de manera 'natural', a menos claro que en el mundo haya deflación.» • «Nuestro fondo Consultatio tiene 15% de sus inversiones en bonos argentinos, otro 20% en brasileños y 13% repartidos entre México, Venezuela y Ecuador; el resto está en FRB, euros, bonos de Estados Unidos y oro.» • «Los papeles de la deuda argentina suben porque hay compras tanto de argentinos como de fondos extranjeros.» • «Estamos en pesos desde enero: no hacía falta ser un genio para darse cuenta de que el dólar estaba para caerse, ganara Kirchner, Menem o (Ricardo) López Murphy. Pensé que llegaría a los u$s 2,50, pero lo pararon por las compras. Pero repito, el dólar estaba para hacerse de goma.»
En relación con sus negocios, reveló que en las próximas semanas comenzará a construir una torre residencial en la que invertirá u$s 10 millones. Se tratará de un edificio que ocupará el terreno dejado por canchas de tenis sobre la avenida Figueroa Alcorta (ex Movicom), que tendrá 14 pisos y sólo 21 unidades habitacionales (más pileta, gimnasio, servicios, etc.). Para hacer esa torre, dice, «hicimos un hedge (reserva) con parte de lo producido por la venta de Ocampo (otra torre de Consultatio) y así nos autofinanciamos». Y está «mirando» dos sitios más para encarar proyectos similares. • «El mercado de las oficinas no se recuperará fácil: hay mucha más movilidad entre segmentos (las empresas se mudan a barrios peores más fácil que las familias). Puerto Madero me parece que quedó saturado, y hoy hay que construir departamentos.»
En relación con su «niña mimada», Nordelta, de algún modo admitió que las cosas no iban tan bien al anunciar su «relanzamiento». Pero sorprendió al anunciar que «como me gusta la diversidad y no la uniformidad, limitaremos la presencia de (la constructora estadounidense) Pulte Homes a no más de 10% de todo el proyecto: aunque viniera el propio señor Pulte y me ofreciera el doble del precio de mercado, no le vendería más que eso».
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