Las especulaciones entre la reestructuración de la deuda que se avecina están reflotando operatorias que habían caído en desuso. Es el caso del mercado de cupones de bonos en default, cuyo volumen negociado se triplicó en las últimas tres semanas al amparo de las mayores precisiones que se van conociendo sobre la renegociación de la deuda. Entre los inversores cobra fuerza la idea de que la Argentina se dirige hacia una reestructuración similar a la que realizaron en su momento Rusia (1999) y Ecuador (2000). En ambos casos, si bien se ofreció a los acreedores un menú de opciones, se le otorgó prioridad a los tenedores de cupones de títulos públicos en cesación de pagos. Para atender estos casos se recurrió al pago de un parte de lo adeudado en efectivo y otra parte a través de la emisión de nuevos bonos a más corto plazo que el resto de los títulos.
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Especulando con este escenario desde comienzos de mes el monto negociado en la Bolsa de Comercio en cupones de bonos en default se triplicó. «Se trata tanto de inversores locales como del exterior, de hecho hay algunos operadores que en un solo día realizaron operaciones de compra de cupones vencidos e impagos por $ 1 o $ 2 millones», explicó Luis Corsiglia, director de la Caja de Valores. De hecho, la mayor demanda por estos cupones generó que algunos de ellos subieran hasta 50% en los últimos 20 días.
Tras la declaración de default, en diciembre de 2001, el Mercado de Valores (Merval) autorizó la cotización por separado de los bonos, de los cupones de los títulos públicos que caían en cesación de pagos. «Esta operatoria se mantuvo hasta fines de mayo del año pasado, cuando por razones operativas -el proceso de negociación de cupón y bono en forma independiente era muy engorroso-se dio por finalizada», recordó Alfredo Ferrarini, de Cohen Sociedad de Bolsa. Pero los cupones que se cortaron en ese período --básicamente de BOCON y algunos Global-actualmente siguen cotizando en las pizarras de la Bolsa porteña.
Hasta prácticamente principios de este mes ese mercado no despertó demasiado interés entre los operadores. Pero las últimas declaraciones del gobierno sobre la reestructuración en ciernes -y sobre todo luego que se anunciara que el 23 de setiembre próximo se presentará una primera propuesta a los acreedores-despertaron el apetito de los inversores por los cupones en default.
•Reestructuración
Aunque actualmente ya no se operan cupones en forma separada de los bonos, si se observa la evolución de los títulos públicos se hace evidente que aquellos que más subieron son los que conllevan una mayor cantidad de cupones vencidos en default (ver cuadro). Es el caso de los Global 2005, 2006, 2009, 2010 y 2017. Este lote registró subas de hasta 60% en lo que va del año. La contracara (baja proporción de cupones impagos) son los Global 2008, 2018, 2031 que muestran alzas inferiores, de 44% en promedio durante 2003.
La opinión que predomina en el mercado es que la Argentina se dirige hacia una reestructuración de la deuda con varios puntos de coincidencia a la que realizaron Rusia y Ecuador. El primer país concretó la reestructuración en 1999, un año después de declararse en default. La operación, que fue por un monto de u$s 25.000 millones, dio lugar al nacimiento de tres nuevos bonos para consolidar las deudas impagas. Dos fueron Global (a 22 y 24 años de plazo) por el capital en default, con una quita promedio de 40%, mientras que el tercero -denominado «IAN»- fue de más corto plazo y en él se incluyeron a los tenedores de cupones vencidos e impagos.
En Ecuador, país que dejó de pagar los bonos Brady en agosto de 1999 recién en julio del año siguiente se lanzó la propuesta de renegociación. Entre las opciones incluía el pago en efectivo de una parte de los intereses vencidos. La operación fue calificada como exitosa, ya que se logró un porcentaje de aceptación de 98%.
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