Crece empleo público y en negro. Bajan los salarios

Economía

La informalidad del mercado laboral sigue subiendo: apenas 25% de los asalariados del sector privado recibe aportes jubilatorios y, en cambio, hay casi 4 millones de trabajadores que no tendrán jubilación cuando cumplan la edad reglamentaria. Así fue difundido ayer por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC) sobre la base de la última encuesta permanente de hogares (EPH).

Según el organismo, de los 12.191.000 ocupados que se relevaron a mayo de 2003, 71,8% es asalariado. De ellos, 45,1% no tiene jubilación. Y, como otro 30% de los asalariados trabaja en el sector público (donde debería gozar de los beneficios jubilatorios), entonces, apenas 25% de los empleados del sector privado está medianamente en regla, lo que no significa que estén completamente en regla, dado que muchas empresas han optado por pagar en negro una parte del sueldo o inscribir a sus empleados sólo por media jornada para, de esa forma, reducir los costos laborales. Es lo que reflejan los datos del INDEC.

Es decir, que de los 8.753.138 asalariados que se registraron en mayo en el país, 3.947.665, por lo menos, están sin aportes. El crecimiento del empleo irregular ha sido sorprendente: en mayo de 2002, los asalariados sin jubilación equivalían a 38,4 por ciento del total de los asalariados. Es decir, que en sólo un año el porcentaje de empleados sin aportes creció 6,7 puntos.

Hay provincias donde la situación es mucho más grave. En Corrientes, por ejemplo, 58,5% de los asalariados no recibe aportes, y si se tiene en cuenta que allí 33% del empleo es público, entonces sólo 8,5% de los asalariados del sector privado recibe aportes. Lo mismo sucede en Tucumán, donde 54,5% de sus asalariados no tiene aportes, o en Resistencia, Chaco, donde el porcentaje asciende a 53,8% y el empleo público abarca a 30% de los asalariados.

La otra cara de esta realidad se da en Río Gallegos, Santa Cruz, la provincia que gobernó Néstor Kirchner por años, donde sólo 18,9% de los asalariados no recibe aportes. Aunque esta situación es comprensible: en Río Gallegos 62% de los asalariados está en el sector público. Es decir, que, en realidad, la situación no es tan buena, ya que
menos de 20% de los asalariados del sector privado recibe aportes, incluso por debajo de la media nacional.

En la Capital Federal, 32,6% de los asalariados no recibe aportes; en Rosario, 47,2%; y en Santa Rosa, 41,3%.

Las disparidades regionales también se dan a nivel de ingresos. El salario promedio es de apenas $ 528,3 al mes. Pero mientras un asalariado de Corrientes gana $ 331,9 al mes (en promedio), el mismo trabajador en la Capital Federal recibe casi el triple: $ 865.
En la mayoría de las regiones del país, los salarios son menores a los $ 500. Los sueldos más bajos están en Corrientes, Concordia -Entre Ríos-, Jujuy, Salta y Santiago del Estero con niveles menores a los $ 370, en tanto que los más altos se pueden ganar, además de la Capital Federal, en Ushuaia y en Comodoro Rivadavia, donde superan los $ 785.

También hay diferencias de ingresos entre asalariados y no asalariados. Mientras 71,8% de los asalariados gana en promedio $ 528,3 al mes, otro 28,2% de los ocupados que son no asalariados gana en promedio $ 612,6 al mes. Es decir, el sueldo promedio de los no asalariados es 15,9% mayor que el de los asalariados. Considerando el ingreso promedio de todos los ocupados, asalariados y no asalariados,
el ingreso promedio de la población se ubica en $ 552 al mes.

Las siguientes son las principales características socioeconómicas de la población difundidos ayer por el INDEC:

• El ingreso promedio de los asalariados entre mayo de 2002 e igual mes de 2003 bajó 2,2% en términos nominales. Sin embargo, como entre esos meses la inflación fue de 14,3 por ciento, los $ 528,3 que ganaban los asalariados en mayo equivalían a sólo $ 462 de mayo del año pasado. Es decir que, en un año, los salarios promedio en términos reales bajaron 14,5%.

• Pero la caída de ingresos que dejó la crisis no ocurrió en todas las regiones por igual. Si se toma como punto de partida mayo de 2001, por ejemplo, en Capital Federal los ingresos promedios cayeron $ 82 mensuales en dos años, mientras que en igual período subieron en $ 106 promedio en Bahía Blanca.

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