27 de noviembre 2003 - 00:00

Crece inversión pero no alcanza: el país consume más su capital

El gobierno se esforzó en los últimos 15 días en lograr que las grandes empresas hagan anuncios importantes de inversión. Lo consiguió. Pero aún no alcanza para compensar la pérdida que el país sigue teniendo en su stock de capital. Concretamente las inversiones que se están haciendo no alcanzan aún para compensar la amortización de los equipos y maquinarias. Es la consecuencia natural de mantener artificialmente un dólar alto que impide al sector privado renovar su equipamiento. También de no eliminar los factores que generan incertidumbre hoy. Así, es difícil que las empresas puedan ser competitivas y que crezcan las exportaciones industriales (no sólo las ventas de soja al exterior), hoy en retroceso.

Crece inversión pero no alcanza: el país consume más su capital
En las últimas jornadas, varias multinacionales anunciaron importantes planes de inversión para los próximos años. Entre ellas se destacaron Repsol YPF, con más de 5.600 millones de dólares (hasta 2007); Telefónica, con alrededor de 700 millones; Techint, 750 millones; y Petrobrás, 1.600 millones (2003- 2007). Hasta el gobierno dio a conocer un plan de obras públicas por 3.400 millones de dólares (hasta 2007) para acompañar los planes del sector privado. Sin embargo, para mantener el stock de capital de la economía, o sea, su capacidad productiva, sería necesario invertir el equivalente a más de tres programas de inversiones de Repsol YPF, pero en un solo año. En consecuencia, el stock de capital, como dice también David Blejer, seguirá depreciándose.

Por eso, ahora el desafío es encontrar el camino para transformar la recuperación actual de la economía en crecimiento sostenido, y en este sentido, la inversión juega un rol clave, ya se sabe.

La economía argentina debería invertir no menos de 17.000 millones de dólares anualmente para así poder cubrir el desgaste (amortización) del acervo productivo.
Esto implica mantener el stock de capital, es decir, que la capacidad productiva no mejora y, por ende, tampoco la tasa de crecimiento económico, sino que se mantiene la misma capacidad de producción.

• Problema

Diversos estudios econométricos del Banco Central de Chile y de Brasil muestran claramente que, para que la economía crezca por encima de 4% anual y baje el desempleo, se deben invertir, como mínimo, entre 20 y 23 puntos del PBI.

El año pasado, la Argentina invirtió el equivalente a 11,3% del PBI (la inversión neta fue negativa en más de 7% del PBI).

Cabe señalar que desde 1991 la inversión neta fue positiva, lo cual no sólo contribuyó a las tasas de crecimiento económico de la primera mitad de los '90, sino también a atemperar el impacto de la crisis de 2001/ 2002.

Para este año se proyecta una inversión neta negativa cercana a 3% del PBI.
Pero, más allá del flujo de inversiones, el problema radica en analizar en qué se invierte y cómo se financia la inversión.

Abel Viglione
, economista jefe de FIEL, explica que «en promedio el mix histórico de la inversión es 60% construcciones y 40% maquinarias y equipos. Hoy se invierte más en construcciones, 69%; y el resto, 31%, se destina a máquinas y equipos. El problema, además, es que, en su mayor parte, son construcciones privadas residenciales (sencillamente por el costo de la construcción donde 50% es mano de obra hoy barata)».

De modo que con esta composición de la inversión no se está ampliando ni manteniendo la capacidad productiva, sobre todo, de la industria manufacturera.
Al respecto, días atrás, durante la reunión del ministro Lavagna con un grupo de economistas neopopulistas, Federico Poli, subsecretario Pyme, comentó que en el interior del país se estaba registrando un importante flujo de inversiones en el segmento de las pequeñas y medianas empresas sobre todo vinculadas al negocio agropecuario. la

Por su parte, el ex viceministro de Economía Orlando Ferreres consideró que para 2004 no había problemas de capacidad instalada y calificó como un error el cálculo que se hacía de renovación del stock de capital en términos del PBI.

• Análisis

«La amortización (del capital productivo) no tiene relación con el Producto Bruto Interno, sino que el cálculo debe relacionarse con el año en que se invirtió», sostiene. Porque, al calcularse como proporción del PBI en momentos de recesión, se plantea un mayor requerimiento de capital y eso no es real.

«Sí, tengo interrogantes con lo que puede ocurrir a partir de 2005, ya que se requiere, por ejemplo, una inversión en el sector energético de 4.500 millones de dólares anuales»,
advirtió Ferreres.

Viglione
analizó hacia dónde podría dirigirse la inversión en la industria manufacturera en función del uso de la capacidad instalada.

• En las ramas de
bienes de consumo durables y semidurables hay capacidad ociosa, sobre todo en electrodomésticos (toda la línea blanca afectada, además, por importaciones desde Brasil), electrónicos y en la industria automotriz.

• En
bienes de capital, hay capacidad, pero se duda de la calidad por existir varias plantas desactivadas por años.

• En
bienes intermedios, que son 50% del sector industrial, se está trabajando a capacidad plena, como, por ejemplo, petróleo procesado, química, aluminio, petroquímica, neumáticos, celulosa, siderúrgica, agroquímicos. Hoy allí se invierte algo.

• En
bienes de consumo final, en cigarrillos, bebidas y alimentos hay capacidad ociosa.

«En el sector servicios hay mucha capacidad ociosa. En la industria ya vimos que el panorama es diferente según la rama. Entonces, suponiendo que haya un fuerte aumento hacia bienes intermedios, es más plausible que las empresas redireccionen las exportaciones hacia el mercado interno, por lo que no habría muchos cuellos de botella ni inversiones. Si la gente se vuelca a demandar bienes de consumo no durables donde hay capacidad ociosa, tampoco deben esperarse nuevas inversiones. Para comprar más alimentos, la gente requiere una mejora salarial y, para comprar bienes durables, exige más confianza y certidumbre», sostiene el economista de FIEL. Por el contrario, Roberto Lavagna cree que la actividad fabril y más dinero en los bolsillos (aguinaldo a piqueteros adelantarlo a empleados públicos, haber sumado $ 50 a salarios, etc.) generarán consumo y crecimiento. El índice de confianza del consumidor que no avanza niega hasta ahora la tesis del ministro.

«A pesar del crecimiento (estimado) de 30% de la inversión bruta interna este año, el stock de capital se sigue consumiendo. Para que el stock de capital no se contraiga y se mantenga en los mismos niveles que en 2002, la inversión debería crecer a un ritmo mayor, del orden de 55%»
, estima el Estudio Broda.

Andrea Broda
, economista jefe del Estudio Broda, explica que, aun aumentando 30% la inversión este año, estaremos 40% por debajo de promedio del segundo semestre del '98 y 20% por debajo del tercero de 2001.

Más allá del debate entre quienes pregonan que la inversión vendrá de la mano del aumento del consumo (efecto acelerador) y aquellos que sostienen que, sin las reformas estructurales pendientes, no habrá nuevas inversiones, el problema del financiamiento pasa a ser la variable clave.

En el pasado reciente, el ahorro nacional financió la inversión ante el pánico generado por la crisis de 2001/'02. Llegó a un nivel de 22% del PBI (el promedio histórico fue de 17%), del cual hay que desechar 7 puntos que son salidas de capitales (por pago de amortizaciones, inversiones en el exterior y fuga de capitales). De modo que el ahorro nacional financió un nivel de inversión de 15% del PBI. Pero ahora, el ahorro nacional tiende a caer (hay salida de capitales) y hoy está entre 14% y 15% del PBI. Por lo tanto, no será posible financiar una inversión mayor sin recurrir a otras fuentes o bien hacer más atractivo el ahorro nacional. Allí se centra la disyuntiva futura.

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