Los principales bancos alemanes y agrupaciones que reúnen a tenedores de bonos argentinos en Europa recibieron con escepticismo la posibilidad de que la reestructuración se produzca dentro de tres meses. «Pensamos que pasará más tiempo hasta que la Argentina pueda presentar una propuesta», señaló Gunter Koehne, analista del Dresdner Bank, al comienzo de una reunión con el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen.
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Pero los que mantuvieron la posición más agresiva fueron quienes manejan la Agencia para la Reestructuración de los Bonos Argentinos (ABRA, según la sigla en inglés), que agrupa a 20 bancos europeos acreedores de la Argentina, encabezados por el Hypo-Vereinsbank. El reconocido economista Adam Lerrick, que integra la agrupación, aseguró: «Hemos superado la masa crítica necesaria para poner freno a la reconversión». De esta forma, dejó claro que existe una importante resistencia en Europa respecto de los planes del equipo económico.
ABRA concentra unos u$s 1.000 millones en bonos de acreedores argentinos, aunque sus organizadores confían en que la cifra aumentará rápidamente. «Nuestro principal objetivo es alcanzar las mismas condiciones que otros inversionistas institucionales, como los fondos de pensión de los Estados Unidos, a los que la Argentina quiere satisfacer más rápido», expresó Joerg Wagner, del Hypo-Vereinsbank. Además, desde ABRA expresaron que «la Argentina debe preocuparse mucho más del tema de lo que ha hecho hasta ahora». Uno de los principales objetivos de Nielsen en esta gira pasa por tranquilizar a los inversores, que están amenazando con multiplicar las demandas contra la Argentina debido a las demoras en definir una propuesta para canjear los bonos en default por títulos nuevos.
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