Luigi Olivieri, Giorgio Benvenuto y Giovanni Didoné fueron recibidos ayer por la plana mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores: el canciller Rafael Bielsa y su número dos, Jorge Taiana.
Los gobiernos de Néstor Kirchner y de Silvio Berlusconi intentarán iniciar un proceso de recomposición de sus deterioradas relaciones el próximo 20 de abril. Ese día se concretará en Milán la cuarta edición del «Foro de Diálogo Argentina-Italia», y se espera que en ese marco se concrete la primera reunión oficial entre funcionarios de ambos países. La fecha no es casual. Ocurrirá semanas después del cierre del canje de deuda, el próximo 25 de febrero. En principio, ya estaría confirmado para el seminario de Milán un encuentro entre los dos cancilleres: Rafael Bielsa y Gianfranco Fini. Los dos abrirían el evento y luego se encontrarían en una reunión privada.
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Por ahora, estos dos ministros serían los únicos que tendrían participación asegurada, pero los organizadores (el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, CARI, y el italiano ISPI), cursarán invitaciones a Roberto Lavagna y su colega europeo Doménico Siniscalco. Si los dos también confirman su presencia, cerrarían el seminario.
Si todo esto se da, podría comenzar una nueva etapa en las hoy muy devaluadas relaciones entre la Argentina e Italia.
El primer paso para retomar las relaciones bilaterales se dio ayer, cuando Bielsa le confirmó al diputado oficialista italiano Giovanni Didoné (uno de los tres legisladores de ese país que llegaron a Buenos Aires), que viajará a Milán; mientras que el visitante ratificó que también concurriría Fini. La hipótesis que se manejaba es que el encuentro de Milán servirá como mínimo para retomar el nivel de relaciones bilaterales existentes hasta marzo de 2004. Ese mes dejó de trabajar la Mesa de Consulta, uno de los tres organismos de negociación que los dos países mantenían abiertos para avanzar en la apertura de mercados. Antes se habían cerrado las otras tres mesas de discusión abiertas entre los dos estados desde mediados de los '80 durante la presidencia de Raúl Alfonsín, y que el conflicto Kirchner-Berlusconi por la propuesta local de salida del default y la oposición italiana en el G-7 se encargó de cerrar. Estas son la mesa bilateral política, la económica (la primera que sucumbió en 2002) y la de cooperación.
Según la opinión que dejó en su paso de ayer por la mañana en la Cancillería argentina el diputado Didoné, legislador de la Liga del Norte y aliado de Berlusconi, el gobierno italiano dejó aclarado que pese al éxito del canje (si lo hay), pueden retomarse las relaciones diplomáticas y comerciales entre los dos países. Por lo menos hay dos temas en los que desde las oficinas de Berlusconi hay disposición de conversar con la Argentina: el avance en el proceso de negociación entre el Mercosur y la Unión Europea y la negativa que los dos países comparten a la ampliación al número de miembros en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sobre ambos capítulos podrían retomarse las negociaciones bilaterales luego de la reunión del 20 de abril en Milán.
• Ratificación
Además de Bielsa, estuvieron en el encuentro el secretario de Relaciones Económicas, Alfredo Chiaradía, y el subsecretario de Integración Americana, Eduardo Sigal.
Bielsa ratificó que la oferta es única e inmodificable, dijo que fue hecha de «buena fe», que no es una jugada política y que lo propuesto es lo único que se puede pagar. Desde el lado italiano se cuestionó la falta de diálogo que hubo desde el gobierno argentino hacia los ahorristas italianos, la soberbia en el trato hacia los bonistas y se reiteraron los datos que investigan los legisladores sobre la responsabilidad de los bancos, incluyendo la pregunta sobre por qué al momento de la declaración del default los particulares tenían en su poder 98% del total de los títulos y sólo 2% estaba en los bancos; situación que obviamente se modificó luego de la cesación de pagos de la Argentina.
Desde la Cancillería sólo Chiaradía habló sobre el sistema financiero italiano. El diplomático se preguntó sobre cómo hubieran sido las consecuencias en ese mercado si los bancos hubieran mantenido sus posiciones de bonos argentinos caídos en default.
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