Recitaba Cavallo, en su nuevo discurso explicando las explicaciones anteriores, «esperamos más confianza en consumir, pues la reactivación y luego el crecimiento sólo podrán llegar, junto a la imprescindible baja de las tasas de interés... (?)». ¿Usted entendió lo que quiso decir el ministro? Una mescolanza donde se unen cuestiones que la gente no maneja a diario y que vuelve a dejar fuera de concur-so, los intereses primarios de los individuos. Esto hay que decirle a un Cavallo y Cía., que parecen haber estudiado solamente los intereses de orden financiero. Los intereses primarios de la gente, donde se encuentra en sitio privilegiado el de la «aversión al riesgo». Y el riesgo para el consumidor actual en la Argentina: es que no sabe qué sucederá con su sueldo el mes que viene. Si se lo bajarán, o si lo habrán de suspender, o si le tocará ser despedido. Como observa que nadie hace absolutamente nada por tratar de darle estabilidad, tranquilidad, continúa con la barrera baja y con paso de plomo. Y mientras Cavallo arengaba a los paisanos, invitándolos a atacar contra el consumo y derribando el miedo a gastar, éstos le contestaban nuevamente: vaya usted. Porque vea, ni suerte tiene ya. El mismo día donde aparecían los párrafos de su discurso, movilizando al gasto de la gente, era nota en todos los diarios la espantosa estadística con el «desempleo de octubre». Ambito Financiero decía en su tapa: «Serio. Crecieron 32% despidos en octubre». Y este hombre quiere pasar por la tasa de interés, o por una baja de algunos puntos en el IVA de tarjetas, la inyección de confianza que posibilite demanda. ¡Ja! La máquina de excluir consumidores y pasarlos a marginados sociales no cesa de producir. Esta «industria» (junto con la de la política) es la única que florece en nuestro país. La máquina de echar gente, la otra de dar regios recursos a los que tienen el acceso a algún cargo, dentro del staff amplio que ofrece nuestro país, en materia de llegar por los partidos políticos a un sitio. El mercado decidió, después de un primer impulso lapidario el viernes anterior, buscarle alguna arista que sirva para asirse y conseguir algún movimiento rápido, para sacar diferencia. La falta de volumen delataba lo cortito del juego, solamente buscando impresionar y que los medios reprodujeron que «la Bolsa argentina subió». Con dos pesos partidos por la mitad, otra vez de modo sugestivo, el asunto es que en la fecha antes del feriado por los bancarios, se asistió a un repunte. El martes vino la rebajita de tasas de Greenspan (ya raspa el fondo de la lata, queda poco y el efecto no aparece), una merma en nuestro riesgo-país, el anuncio de que una calificadora no nos bajaría la deuda -todo un triunfoy la idea patente de conseguir un «veranito», si se puede. Veremos...
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