17 de mayo 2002 - 00:00

Cupones Bursátiles

No conviene irritar al soberano más de la cuenta, especialmente si ya ha dado muestras de broncas mayúsculas y explosiones temperamentales que -de mínima-le costó a un medroso gobernante, el gobierno. Que una cuestión es incentivarlo, ya que hay muchos en la carrera por ver quién será el próximo concursante en sostenerse en el palo enjabonado (por el que tiende a deslizarse ahora Duhalde) y otra, mucho más peligrosa: colaborar a la irritación. Como cuando se aprovecha toda ocasión para querer demostrar que la devaluación produjo serios problemas en las empresas y, en ayuda de la demostración, se vuelven a mencionar balances de privatizadas y de chapa extranjera. Dejando las cifras de línea final, para que la audiencia se tape la boca horrorizada, y que devore -porque no tiene mucha preparación el ciudadano común, en cuestiones contables-que una firma como Telecom: «ha perdido dos mil y pico de millones, en un trimestre...» y cosas así. Pobre esas empresas (a las que hemos defendido desde esta columna, pero no por estos motivos) y qué mal que ha sido salir de la convertibilidad: es el comentario buscado. No sirve. Ya menos, tomar los ejemplos donde el altísimo apalancamiento de las sociedades, como muchas de las que compraron empresas estatales, ya las había complicado sin que mediara una medida tomada. Cuando se forjó la cultura del comprar caminando sobre las aguas, o montado en emisiones permanentes de «O.N.», en dólares, se iban sellando la suerte y había varias de ellas -Comercial del Plata-que habían implotado, desde mucho antes de la devaluación. Errores de estrategia, ambiciones desmedidas, ansiedades de no dejar ganar a grupos de otros países, falsas expectativas sobre el poderío argentino a futuro y la capacidad de ganancias en el tiempo, un montón de argumentos se podrían acumular y cada sociedad dará preeminencia a unos sobre otros, o a todos juntos...

Lo concreto es que no es leal, para con el que escucha o lee, sesgar ciertas verdades objetivas -como los números de un balance-hacia el escalón que se pretende, para formar una opinión pública en esa dirección.Y del mismo modo en que advertimos cuando crucificaban a las empresas extranjeras por las altas ganancias y que se la llevaron toda, etc., etc...», sin mencionar las enormes sumas que dejaron al fisco nacional, ahora apuntamos a lo otro. Y se da el caso de utilizar el mismo vehículo, las empresas privatizadas, para que las que eran criticadas, sean ahora mostradas como pobres caperucitas, víctimas de pérdidas por la devaluación que arruinó sus negocios. En todo caso, arruinó el esquema del vivir de prestado, de acumular compromisos en dólares fuera de toda posibilidad sensata de repago. En lo que hace a lo operativo, seguro que casi todas ellas mostrarán utilidad y más la tendrán, en cuanto vayan acomodando tarifas. El país parece una gran fuente de ideas, ideologías, libritos, intereses, una gran olla que cada día... hierve más.

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