22 de mayo 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Hasta el viernes, última rueda por nosotros conocida antes de escribir estos cupones, la acción de Telecom alcanzaba una pérdida mensual de 13%, a pesar del repunte en esa fecha de más de 9% (llegó a estar en 19%, hasta que llegó una información sobre que todavía no existía nada firme en relación a las versiones). Las mismas, tienen que ver con un posible cambio de manos en el grupo de control, diciéndose que los actuales dueños europeos derivarían, en un grupo mexicano, el destino de la sociedad de servicios. El papel entró clavadito a justo el valor nominal por lámina, un peso, y es lo que dice que «vale» según su cotización de mercado. Acaba de presentar números fatídicos en su balance, con el descalce del nivel del peso y del dólar aplicado sobre sus activos y pasivos. Como si la hubieren desollado, se derrumbó la imagen que durante varios años la situaba en acción de buen perfil, casi previsible en resultados siempre favorables. Hoy, todo esto ha variado, pero la pregunta esencial es si resulta para festejar que cambie de dueño y dependa de capitales mexicanos, supuestamente, antes que de los franceses. Si bien los golpes acusados desde inicios de año son mayúsculos, sobre la acción, el despliegue de ciertas euforias ante una novedad que, inclusive, no se oficializó: habla más de desesperación, que de complacencias. Porque a uno le da por pensar que antes de este devastador efecto tango, hubo un no menos profundo efecto tequila y que no se salvó por la eficiente labor de gobernantes mexicanos sino por préstamos notables de su vecino del Norte (que luego se iría a cobrar con el codiciado petróleo del Golfo) y que posibilitó que, a esa Nación, no le ocurriera el desastre que tenemos que ver aquí. Con unos años, pocos, de diferencia los mexicanos que eran pésimamente mirados en América por el problema en que metió a todos, aparecen hoy como deseando comprarse empresas argentinas. Dura jugada del destino, castigo a los embriagados locales de entonces que (recordamos, y en Bolsa especialmente) se ufanaban en destacar que «no tenemos nada que ver con México». Y que «nuestro sistema bancario es el más sólido, por favor no nos comparen...».

Que los grupos extranjeros, los llegados de Europa, vayan desertando de a uno en fondo es una malísima noticia, que no se compara ni por asomo -ni se compensa-con el arribo de ciertos grupos regionales, que se acercan a tomar parte de la carnicería con nuestros activos y ver qué pichincha pueden realizar. Si es por hacer un negocio rápido, descargar papeles que no tenían mayor comprador con una buena diferencia, puede entenderse la alegría: lo que no habilita a festejar por el porvenir, si es que la operación que se rumbeaba pasa a ser un hecho. Lo más problemático, si se concreta, es que constituya el hito fundamental para que varias otras sigan el curso...

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