23 de mayo 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

... «La zorra rica al rosal, la zorra pobre al portal, y el avaro a sus riquezas», un par de versos de aquel notable «Fiesta» con que Joan Manuel Serrat debutara en la Argentina (si mal no recordamos, lo trajo Romay a «Canal 9» -por moneditas-y sin ningún tipo de marketing previo, arrasó el flaco de entonces, esmirriadito, a través de estas estrofas). El porqué del recuerdo no es casual, debe existir esa inevitable asociación de ideas con el encuentro insólito de Duhalde en España, representando a países de la región, con la investidura de resultar el gran default de la historia moderna y teniendo que pedir por boca propia, para todos (habrán pensado, con ésta defensa latinoamericana, mejor que nos defiendan los indios). En el preciso instante, como lo señalaba Ramos en su nota para nuestro diario, donde surge esa corriente de «Españoles go home...»: cuando en el país todo se incendiaba entre Blejer y Lavagna, o entre el Fondo y ciertos gobernadores, y rematado por un dólar masacrando al peso argentino. Piquetes al por mayor, huelgas por delante, plan de «corralito» que intentaría jugar su última carta (casi vencido de antemano). Un disparate. Nos llevó a asociar lo de España y las manos muy vacías de un Duhalde que será: «la zorra pobre al portal», en tanto «la zorra rica» continuará entre los brazos de las flores y «los avaros -del mundo-a sus riquezas».

Todo el tema «Fiesta» podría reflejar el andar argentino de estos años, donde primero están las mieles y -justamente-esa fiesta organizada para tirar la casa por la ventana: a la que han tirado, sin miramientos, sí señor...Y, posteriormente, dicen esos versos que: «se acabó... el sol nos dice que llegó el final. Por un momento se olvidó, que cada uno es cada cual».Y volvimos a ser cada uno, en el mundo se volvió a saber el cada cual. A los argentinos nos van a pedir visa, en todos lados casi, y después algún certificado de vacuna contra el sida (que todavía no se ha inventado. Y pues, por eso...). No nos quieren, no nos queremos entre nosotros (que es mucho peor). Y no aparece aquel que resulte capaz de unir el mosaico, de juntar los pedacitos de cristal y rehacerlo en algún otro jarrón.


«Vamos, bajando la cuesta, que abajo en la calle se acabó... la fiesta». De paso, toda la situación tan especial del «vamos subiendo la cuesta, etc., etc...», pertenece a un tema que interpreta de modo singular Tita Merello, que tiene muchísimos años, y que concuerda de modo casi exacto con la letra de Serrat en varios pasajes.
Curioso. Así como una vez dijo Piero -en ocurrente modo de salvar plagios-que «en la música somos todos parientes», esa canción con la que un notable representante español arrasó en nuestro medio, se nota como prima hermana de una milonga argentina. Pero, no pasa de eso, de una mera coincidencia -suponemos-como la de Aznar encontrándose con Duhalde, el uno recibiendo consejos, el otro con los bolsillos cosidos, por las dudas. Subiendo la cuesta...

Dejá tu comentario

Te puede interesar