25 de abril 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Una semana que se vio jugando a todo tren un adelanto de la Bolsa, a los comicios inmediatos, quebró la monotonía de varios meses y se vio entrar capital fresco a los negocios, dentro de la atmósfera de incertidumbre que envolvía a la sociedad. La fecha del miércoles contuvo todos los condimentos, porque se produjo un encontronazo de «osos» y de «toros», que se perfilaba desde la fecha previa. El embate vendedor se había asimilado el martes, dejando resto para otra suba de precios, pero esto debía traer una masa vendedora ya más nutrida, en la rueda siguiente. Y así se dibujó la jornada, pero las órdenes compradoras nunca dejaron que el Merval se fuera a navegar debajo del cierre anterior. Allí, en la cornisa, los mínimos marcaron «651», pero había mucho carbón para la caldera del mercado y se movieron unos $ 60 millones de efectivo en acciones, suma que multiplicó por tres, y hasta por cuatro, cualquier jornada común de los primeros meses. Fue demasiado arrollador el impulso de las plazas, asumiendo las tomas de utilidad y despejando terreno para que se sumara más de 3% de incremento en las cotizaciones. El trencito jubiloso de la semana hizo una primera estación con casi 6% de avance, después llegó a la segunda parada con 1,5% a favor, para agregarle 3,2% en la tercera rueda.

Sin saber qué sucedió después, lo ya visto impuso el respeto de resultar el sector más dinámico preelectoral, mientras los candidatos y las encuestas tornaban a hacer cada vez más difuso, el panorama del trascendental domingo. Un jugada tan a fondo, cuando lo más sencillo era esperar para resolver con cartas a la vista, solamente encaja en una estrategia amplia: esto es, suponer que «lo que venga» deberá ser necesariamente mejor y sembrando esperanzas, sin importar tanto la fuerza que gane. En realidad, de las tendencias que más pudieran «repugnar» al mercado, las más revulsivas iban quedando atrás en las consideraciones. Así que, entre los que se diferencian por poco, no se podría errar, más que en los matices...

Esté quien esté, ya se comenzaron a ver algunas precisiones sobre lo que aguarda. Como tener una misión del FMI casi con cama permanente, al lado del Presidente, enviando a uno de sus principales nombres de la cúpula. Acreedores comunes que vuelven a presionar también, pero sin que en apariencia, quedaran resquicios para nuevas patriadas de sacar los pies del plato internacional. Armando un panorama al que se pudiere juzgar como de mejor perfil que lo que se vino, más un gobierno elegido del modo natural, los días previos a la primera vuelta, fueron en la Bolsa como si se tratara de los primeros pos elección definitiva de nuevas autoridades. Y que las mismas complacieran de manera rebosante las apetencias del mercado accionario. Ciertamente un episodio singular, por lo difícil que se ofrecía el menú político previo, y retumbando los negocios bursátiles a la altura de sus zonas más entusiastas.

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