2 de mayo 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Dejamos los «cupones» del miércoles escritos el domingo, por la simple franqueza con el lector: acerca de qué nos poníamos a pensar después del acto eleccionario. Allí nos seguíamos preguntando las razones de las tremendas subas consecutivas previas a esa instancia política. Quienes debieron devorarse la caída del lunes, muy negro, con papeles que cayeron hasta trece, quince por ciento, acaso recordarán cuando nos permitíamos no entender a qué jugarse a fondo antes, con una posibilidad, si se podía esperar lo posterior. Pero el domingo, en caliente las elecciones, derivamos hacia dos hipótesis sobre qué podría aparecer en esa primera rueda y cuando había llegado la hora de la verdad: si la jugada había estado en torno a un candidato, perdedor, o si la estrategia podía contemplar el buscar un «utilitario» para continuar con el slogan de los «pro mercado». Le dábamos más chance a la segunda de las variantes, pero estuvo visto que se había puesto la mira fija en un solo nombre y, al caerse el mismo, se derrumbó el movimiento. Quienes aguardaron hasta ver más claro y jugar sobre seguro, encontraron ese plazo servido de bajas por doquier y pudiendo pagar de diez a quince por ciento, más acomodado (no decimos «más barato», porque eso es tan subjetivo como que hay que esperar para saber si fue barato, o todavía «caro»). Pero esto nos derivó a otra hipótesis, la del apoyo al candidato venido de extramuros, con la intención se afianzar la creencia en que todo el sector financiero veía en ese nombre a la esperanza. Después de todo, sabe, en mercado tan concentrado en manos fuertes -a institucionales- cualquier estrategia combinada entre algunos de los más fuertes puede crear la debida inducción.

En fin... ahora viene un segundo tiempo, hasta mediados de mayo, donde probablemente surjan paros, movimientos para colocarle pimienta al ambiente. Lavagna ya bajó el mismo lunes a un programa televisivo como para asumir el doble rol de ministro en funciones y ministro virtual, en una mezcla extraña de funcionario que quiere explicar ciertas cuestiones del país, con el mensaje subliminal acerca de cuál es la lista que conviene en la segunda vuelta. El periodista, no importa el nombre, tuvo una aguda pregunta final: «¿Cuál es su pálpito para la segunda vuelta?»... Y, como era tan profunda, Lavagna prefirió guardarse el secreto. Veremos bastante show mediático en estas semanas que faltan para la «interna abierta justicialista». Un título vacante en la historia nacional, en que llevaba Julio A. Roca -apodado «Zorro»- bien se lo podrían preadjudicar a quienes de modo tan pérfido llevan una interna partidaria para que la tengan que elegir entre todos. Claro, el premio esta vez no es ser sólo «el candidato», sino el presidente de la Nación. Como todo va de vuelta, esperemos ver también un mercado más recatado, después que se llevó el chasco de confiarse en su aparente infalibilidad. Y, por favor, abstenerse de argumentos retorcidos, que ya hay bastantes.

Dejá tu comentario

Te puede interesar