Semana sumamente activa, la pasada, en un duelo en las alturas del índice -otra vez atacando los 800 puntos-, pero con el freno de mano siempre a la vista. Y lo que tal vez impulsó a ponerlo fue la inminencia de otro duelo -en Dubai-, donde no se escucharán puros elogios para la Argentina (como se han turnado en ofrecer funcionarios de organismos que, súbitamente, hablaron maravillas del acuerdo y de las perspectivas).
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Esta podría resultar una etapa expectante, para ver cómo se encaminan esas cuestiones que resultan ciertamente serias, para intentar alguna proyección. Mientras, un buen rociado de «estadísticas Lavagna» -algunas, hasta parecen hechas a medida-inundaba los medios para inyectar optimismos industriales pese a lo cual, al chequearlo con directivos de sociedades, sigilosamente, uno puede comprobar que la gran incertidumbre persiste. Y que casi nadie se deja tentar por números oficiales que pretenden decirle lo fenómeno que anda su rubro, cuando los que están entre los «fierros» y la lucha diaria tienen sus perfiles bastante más cautos y siempre alerta las antenas...
La Bolsa da la sensación de creerse, por momentos, la historia oficial, aunque posteriormente también cotizan esas enormes dudas que la falta de planes homogéneos o emprendimientos hacia otros segmentos de la vida social en lo económico no alcanza a suplantarse con dialéctica.
Todo se debe desenroscar por cuenta propia; nadie puede quedarse con aquello que le digan los funcionarios, porque el sesgo y el laberinto que llevan las cuestiones al ángulo que ellos emplean, dejan sin tocar otros aspectos que pueden ser muy ilustrativos. Por caso: el desarrollo del Presupuesto 2004 que diera este diario en la semana, evidencia pases de cifras singulares dentro de las distintas áreas y, entre ellas, se destacan por la suba las áreas que rodean a la presidencia -en general, Jefatura de Gabinetey el recorte estrepitoso en otras. Todo presupuesto deja bastante lugar para la duda en cuanto a que se refiere al futuro y manejándose con estimaciones, partiendo de una realidad actual. Hay mucho de aquello que quisieran los hacedores del presupuesto que después habrá que convalidar con el escenario en que se deba desempeñar el papel. Aun así, está todo tan jugado al centímetro -como para dar escasa diferencia global, de un año al otro-que cualquier variable que se desacomode en contra, lo puede hacer comenzar a perder viento. El mercado saca partido de cualquier vericueto donde se pueda calzar una nota «optimista», le extrae el jugo al máximo posible y se dispone, después, a soportar arremetidas de cosechas tempranas. Un funcionar general que no tiene más campo de visión que 30 días resulta muy difícil de prever y con proyecciones casi nulas. Vivir el hoy, sólo el hoy, como si fuera el último día de Bolsa, resulta un objetivo que volvió a verse con intensidad.
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