25 de febrero 2004 - 00:00

Cupones Bursátiles

¿Puede interpretarse como un reverdecer de lo bursátil el hecho de que tres sociedades hayan decidido, juntas, venir a los paneles a cotizar? Pues, no puede ignorarse que se trata de un asunto auspicioso. Algo más que la casualidad, debe querer indicarnos ese cúmulo de decisiones. Más allá de la problemática de cada una de ellas, de las motivaciones -que pueden ser muy distintas-para que los respectivos directorios asumieron el ir a la vidriera de la Bolsa. Por de pronto, es un buen presente para los «150 años de Bolsa de Comercio» que se cumplirán en julio. Ahora, será importante seguirlas y ver cómo se comportan en su actuación, después de la colocación, y notar si se han integrado: o si solamente querían recaudar del ahorro público, ante la falta manifiesta de créditos en el ámbito local y las dificultades para obtenerlo en el exterior. Descubrir a la Bolsa como la fuente natural de financiación empresaria, es llegar al corazón del tema. Es saber que en ello se fundamenta casi su existir -además de partir el riesgo entre muchos-, pero, la fuente de financiamiento no debe usarse para una vez y listo. Es prometer una compañía en crecimiento, que gane y reparta lo suyo a los minoritarios, para volver a ganar. Y es abrirse un camino, a base de prestigio, para poder colocar nuevas acciones -por vía de suscripciones-y seguir fortaleciendo la capacidad de inversión de la empresa. Para que esto suceda se debe desarrollar una vida activa y a pleno en el mercado. Escalar posiciones en la liquidez, procurar estar alguna vez en el Merval y abrir el capital de la sociedad, sin temores por el inversor de la minoría. Si se realizan los pasos correctos: la Bolsa es la mejor fuente donde abrevar y conseguir capitales, casi sin costo alguno.

Pero, ojalá que esta avanzada sirva para que se cree una corriente abundante de firmas del país, que se vayan incorporando. Es el modo de retroalimentar el circuito y con más productos distintos para ofrecer, de buena calidad y sana política, seguramente que la llegada de capital se irá incrementando y los volúmenes operados recibirán el mensaje. Lo más deseable es que ninguna de las que arriben lo hagan con el concepto equivocado, de «pescar» pecesillos y hacerse de un capital de terceros, que les estaba vedado por el escenario. En cada balance comentado, también por el período a diciembre, aparecen las quejas empresarias acerca de esa sequedad de los canales de crédito interno. Por lo cual, alguno puede creer y usar a lo bursátil, como una suerte de «prestamista de última instancia»: con tal de salir de laberintos y salvar pasivos. Sería una total frustración y lo que quedaría resultaría un tendal de papeles nuevos en el mercado, con el dinero salido del circuito y llevado por las sociedades. Una suma altamente desfavorable para la plaza, indeseada.

Dejá tu comentario

Te puede interesar