Repasemos un poco el trayecto, de casi ocho meses ya consumidos del ejercicio bursátil. El mercado buscó repetir el excelente andar de 2003 y a lo largo del primer trimestre buscó otra cumbre imaginaria que lo hizo subir a los 1.140 puntos en enero, mejorar a 1.183 puntos en febrero y, en otro esfuerzo, superar otra centena y clausurar en los 1.201 puntos en marzo. En esos momentos, ciertas «proyecciones» del ala optimista ya veía un Merval en la zona de los 1.500 puntos, a breve plazo. Pero, no. Allí es donde se plantó el motor en medio de la cuesta y comenzó la etapa descendente. A finales de abril ya eran 1.077 puntos, quebrando el piso de los 1.000 en mayo y para cerrar en 952 puntos tan sólo. Que siguieron derrapando hasta los 945 puntos de junio. Ergo, un trimestre netamente alcista, seguido de otro notoriamente bajista. Dos zonas y dos actitudes bien definidas. Ya al entrar al segundo semestre un leve atisbo de mejorar, cerrando con Merval de 966 en julio -mediante el recurso de darle fuerza a la última rueda- y ahora, consumiendo la parte final de agosto, se está merodeando aquellos cierres de mayo: vale decir, el intento de recuperación quedó solamente dibujando, lo más que pueda decirse es que no siguió bajando en la estadística mensual. El mejor mes, al principio, 6,4% de aumento en enero. El peor, mayo con 11,6% de caída mensual. Si se le van aplicando las apostillas a los gráficos, se pueden encontrar también nítidas las argumentaciones para cada movimiento de alza y de baja. Y la misma expectativa que se fue diluyendo en la sociedad, después de cierto halo de esperanzas firmes, se tradujo en la pirámide bursátil que primero remontó una de sus laderas, para descender por la otra. El tercer trimestre, en curso, es de plena confusión, y de gran desorientación entre los que operan. Tal sensación queda implícita en cómo se fueron comprimiendo los totales negociados, donde se mueve el mercado con no más de diez millones de dólares de negocios en acciones, varias veces tocando mínimos para el espanto, de apenas unos cuatro millones. El problema es que, ante una gran duda, aparece un abstenerse de inmediato de la demanda: y el equilibrio de la plaza queda totalmente a cargo de la sobriedad en que se mueva la oferta. Las situaciones donde debe definirse el panorama nacional, están allí candentes, aunque mientras no se vayan disipando continuará privando esa tónica confusa y desorientada. Y, de acuerdo a lo que surja de esa problemática, si se define, estará marcado el último trimestre del año. No se puede desechar nada, la actualidad del país y sus mandatarios admiten cualquier hipótesis que se desee enunciar. Actuando a unos 250 puntos debajo de la cima de marzo: esto parece que estuviera más lejos, y no solamente a unos tres meses. Pero, es así.
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