8 de diciembre 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Los promedios de aumentos salariales que están haciendo fila, las exigencias porcentuales, y hasta aquello que ya se ha acordado: implica que los análisis que proyecten para el 2005 el rendimiento de las sociedades cotizantes, deba ser corregido. Progresivamente todas habrán de quedar incursas en tal aspecto que resulta -según sea la especialidad y lo intensivo de la mano de obra- una dura carga para los costos. Y cuando no existan posibilidades del traslado a precios, como las de servicios reguladas, o las que afrontan dura competencia local y del exterior, será una porción de la utilidad de explotación que se verá recortada. Y hasta se producirá un circuito que habrá de afectar costos por vía de quienes proveen insumos, que puedan trasladar a precios aquello que los aumentos salariales les demandan. Cuando se habla de esos costos, es habitual leer en los balances que no se trata solamente de algún aumento por decreto que haya brindado el gobierno: sino que todas mencionan el encarecimiento de lo que tiene valor dólar y ligado, por caso, al tema del petróleo. O bien, otras subas en elementos indispensables para sus productos finales. Parece que estamos en medio de una apuesta de última instancia, a fortalecer la economía desde el consumo interno: una carta que corre serios riesgos, si también se llega a incentivar la inflación. Pero, de alguna manera avala la posibilidad de estar con líneas cortadas con el exterior, así como se buscan contactos con países que trasciendan a Occidente, al mundo comercial que pudiera estar complicado para un futuro. Lo cierto es que los papeles, más allá de aquello que toma a todos por igual con causales globales, siempre poseen el valor intrínseco. La capacidad de ganancias, y de dividendos si es que cabe. Y tal capacidad posee hoy condicionantes que irán a repercutir en 2005, cuando toda la gama de sindicatos siga el ejemplo «de sus mayores».

No es bueno el escenario para la inversión, quienes vayan a querer ensayar alguna apuesta en la Argentina ya saben que tienen un panorama sumamente complicado en lo que hace al juicio laboral, a los arrebatos de funcionarios que tanto cambian reglas de juego, como dejan que todos los reclamos laborales prosperen. Sin contar, claro, con las periódicas desavenencias en el poder. Si contáramos con un medio propio, hubiéramos titulado: «El Presidente decidió soportar a Lavagna». Subtítulo: «Por ahora, frente a lo que está en juego». Y después, se verá. La gran mayoría se queda con las versiones oficiales, acepta que le brinden una versión «light» de sucesos que engendran turbulencias futuras. Y así como se digiere que pueda haber «inflación cero», cuando todo está en movimiento, mejor pensar en diagramar vacaciones: y mañana, será otro día. Pero el inversor no puede darse tales lujos, porque puede pagarlo su capital.

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