Último día de febrero, la noche. Primer día de marzo, salió de nuevo el sol en el mercado. El segundo mes resultó igualmente brillante, con su casi 14% y poniendo a la Bolsa a la cabeza de alternativas de colocación. Y eso que febrero es estadísticamente peliagudo para la plaza, con lo que hizo ahora se puso «siete a siete» -en los últimos catorce años entre años con aumentos y descensos.
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No sucede igual con los marzos, que llevan diez años de buenos resultados, por solamente tres negativos. Es como el inicio de temporada alta para nuestro mercado, aunque esto ha quedado bastante desdibujado con los avatares y las zonas de miseria vividas. Hoy, puede decirse que la temporada alta, o baja, puede venir en cualquier momento para nuestros operadores.
Los dos marzos inmediatos anteriores no fueron parejos en sus signos. Porque en 2003 dio saldo negativo, del casi 5%, y en 2004 tuvo un leve desempeño a favor de 1,5%. Al mismo tiempo, clausurando una secuencia enero-febrero de 2004 que estaba sumamente entonada, allí en marzo, surgieron sombras largas para la Bolsa, que debió soportar un trimestre completo de resultados adversos en el Merval. Se puede decir que cada ejercicio es un mundo en sí mismo, que con los altibajos/país, que tenemos, todos parecen eslabones sueltos, estadísticamente imposibles de hacer congeniar si se le incorporan las variables que influyeron en cada año. Pero, bueno, siempre están los amigos de las «permanencias», de las «cábalas», más aquellos que creen en las buenas o malas ondas, según se trate de años pares, impares, o de cómo resulta determinado mes históricamente en el mercado. • Para ellos, podemos dejarles ese dato simplemente simpático: marzo es -junto con diciembre-el mes que mejor saldos a favor genera en las acciones de Buenos Aires. Lo demás corre por cuenta de los dioses (también de nuestros políticos, nuestros funcionarios, nuestros jueces, nuestro típico andar por las cornisas). Lo del día 28 de febrero fue borrado velozmente de la imagen por esa brusca aparición tomadora del martes 1 de marzo, y no había mucha opción: o se venía un derrape peligroso desarmando la base o se recomponía lo perdido. Aunque esto último siempre deja abierta la posibilidad de una recaída, donde la oferta retorne a cosechar, cuando ve que los precios vuelven rápidamente a su estado previo. (A esta altura de escribir «cupones» no sabemos del miércoles, un día clave para la semana y estos comienzos de mes posdefault.) Que hubo dos fuertes golpes de mercado, uno por cada fuerza, no quedan dudas. Pero lo siguiente no es fácil de prever.
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