Llegados casi al filo de la hora, enero volvió a sorprender con una embestida de volumen y de precios esta vez, con mucho más sentido expansivo que hace difícil determinar cuál pudo haber resultado la mejor rueda del primer mes. Lógico es que siempre queda más grabado en la retina lo último de lo visto -así es como suelen calificarse muchas justas deportivas-, y en tal caso, habría que elegir esa explosión del lunes último como el mejor desarrollo de enero. Pero no sólo por lo último de lo visto, sino por la amalgama entre los tres elementos que pueden intervenir en una elección bursátil: volumen-precios-desarrollo.
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Desde ya que al hacer coincidir el máximo del día con la marca que sirvió de cierre al Merval, ya queda testimoniado un despliegue de menor a mayor, sin fisuras, arrollador. El total negociado no llegó ni a completar los cien millones de efectivo, pero contando con un poder distributivo entre las especies, muy superior a otras ruedas donde la alta presencia de una sola acción en volumen y precios determinaba casi por sí misma.
Por lo que le otorgamos más valor a las órdenes que se despliegan en la ofensiva, antes que aquellas que toman a uno, dos papeles, como objetivos excluyentes y dejando al resto... que se las componga.
«Tanto hablar de una sola rueda», dirá el lector, pero es que -intereses en juego a un lado-un mercado bursátil cubriendo todas sus facetas resulta de una belleza incomparable. Reflota el indiscutible título de ser el tipo de inversión más fascinante que pudo haber creado el hombre. Ruedas como la del lunes bien pueden servir, mucho más que un libro completo, para enseñar a nuevas tandas de potenciales inversores/ estudiantes cómo es una Bolsa funcionando en plenitud.
Y, disculpará también el lector, como no es muy frecuente de poder observar en lapsos más extendidos, cuando aparece un desempeño de tales perfiles, no podemos menos que llenar renglones para intentar -vanamente- dejar retratada en tipografía algo de esa belleza, que irradia una rueda como la del día lunes. Incluso, no interesa para el caso cómo le haya ido durante el martes, si es que en la última fecha se tomó la posta y se remató con iguales perfiles, o bien si volvió a apagarse todo de golpe. Y si es que resultó una versión todavía aumentada en sus variables, ya no posee el mismo mérito que la primera. La que emergió como de la bruma de un fin de semana veraniego, sofocante, y dispensó aire fresco a todos los indicadores de la Bolsa. Como simples observadores, simples comentaristas de la actividad, hemos gozado de la -para nosotros-mejor rueda de enero. Y con el placer de los que no participan y no se sujetan a sus saldos. Disfrutan.
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