Tanta polarización, tanto atractivo, tan grande el imán... que tenía que suceder. El martes, Tenaris se puso el mercado al hombro y consiguió transformar plomo en oro. Alquimia que permitió registrar una rueda en alza, donde tenía que aparecer una fecha bajista. Lo bueno de los índices que ponderan, lo malo de los índices ponderados. Una lectura doble, donde se puede salvar una rueda y otras en el mes si se reitera el esquema, pero distorsionando una realidad general que se expandió por el panel de las líderes. Hubo caídas de entre dos y cuatro por ciento, amplia mayoría de descensos -entre las «11», sólo dos aumentos por nueve cayendo- y una plaza sola, ayudada en parte por la buena actuación de otra, Telecom, torcieron las evidencias de una rueda mala para el mercado, sellando el curso del Merval, con casi medio por ciento arriba. Una señal de atención para los que juzguen un desempeño basándose nada más que en la «línea final», como muchos hacen con los balances, porque la preponderancia de un papel que se convirtió en el líder absoluto es capaz de enjugar las malas actuaciones de varios otros. Y la ayuda de Tenaris también pasa por otros aspectos, como que significa un punto de apoyo como para contener más ventas. Y el capital de ella salido, acaso refuerza a una -o más- debilidades.
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Cuando a uno o dos les va bien, y al resto de regular para mal, el concepto global no puede subordinarse a lo que diga un índice ponderado. Salvo que se quiera consentir en una rueda «maquillada», pero expuesta a sorpresas desagradables si la plaza iluminada se apaga.
Peor sería el efecto de esto, si es que las demás estén pagando con ofertas compulsivas un pase de posiciones hacia una sola. Además, se hace gobernable de modo insólito el curso de la historia, porque teniendo que marcar a una plaza esencial, con algún acompañamiento, hasta se llegaría a cambiarle el signo a un trayecto.Y esto es así, sin necesidad de tener que pensar en lo que han dicho los que llegan de Petrobras: dispuestos, según mencionaron, a quedarse con importante porción del capital bursátil circulante. El único remedio a posibles males es el mismo mercado, que en un momento dirá cuál es el techo y en qué precio comienza «la madurez» de esos papeles. Pero, si se produce un reflujo vendedor, el efecto sobre el ponderado resultará a la inversa. El derrape en la esencial podría diluir un buen andar del resto. Obviamente, el operador tiene derecho a moverse como le venga en gana, y en las acciones que desee va por su cuenta y riesgo. Lo único que se remarca es que con tal concentración, de oferta o de demanda, se puede ver perjudicado el estado general del mercado. Lo del martes fue una rueda sumamente particular. Informate más
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