23 de marzo 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Mientras Tenaris, a la manera de las enormes anacondas, se toma otro tiempo para digerir lo mucho que ha devorado en aumentos y en volúmenes, se produjo una zona de indudable desconcierto en el mercado. Y es que acostumbrarse a la presencia de un líder rector implica seguir la senda que marca. Y cuando se ausenta, para digerir, la plaza encuentra que debe armar al índice con mayor participación de las otras. Intentó Galicia, por un día, recobrar su anterior protagonismo. Pero lo que significó un fuerte salto de una rueda lo devolvió en la otra. Y así, ya para el martes había que contrapesar el lastre de dos principales motores de arrastre para el índice ponderado.

A pesar de mejorar dos veces el volumen, todo estaba tan entremezclado, que la marca del Merval salió a rebotar por todas las bandas, sin mayor sentido. De poner distancias apreciables con el piso -1.830-, después terminó mirando con espanto cómo casi perforaba lo mismo que había dejado atrás para tomar impulso -1.803-, y todo el desarrollo de la segunda jornada semanal se convirtió en un jeroglífico egipcio: pocos lo podían descifrar.

Semana de feriado a inaugurarse en la punta final, período que trajo consigo otra movida oficial para recapturar a una empresa privatizada, armando un escenario mediático de vasitos en cámara y echarles la culpa a unos señores llamados: «nitritos».

Tan burdas las argumentaciones, que solamente cuentan con la pasividad general para hacerles la vista gorda. En tanto muchos se restregan las manos para poseer otra vez un coto de caza sostenido por cuentas públicas. Y una empresa que vuelve a la senda de los balances ocultos, los cuasi seguros excesos de personal y de gastos, pero vendiendo la imagen de recuperar tesoros perdidos.

La Bolsa del martes, conocida la novedad durante el curso del día, no dio señales de júbilo frente a lo que fue otra reestatización. A la inversa, resultó que el mercado vio frustrarse el avance y culminando en tren de desmejora...

 
El mercado vio fijarse una madurez del papel estrella, que acaso sea sólo temporal, y un listado de títulos que intercalaron buenos y malos signos. No está la hora de «comprar Bolsa» -como tendencia-, sino de ir variando las figuras y tomar de unas para apoyar a otras. Cuando esto se genera en papeles de menor peso específico, el ancla que echaron dos esenciales es casi imposible de levantar.

Mientras se aguarda el desembarco de la aspiradora brasileña, que viene con los botines de punta a quedarse «con una porción primordial del mercado», acaso hacia finales de año tengamos una plaza mucho más
polarizada y dispersa en solamente un par de rectores. Con la cual, queda el rol de figura decorativa para unas cuantas más.

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