23 de noviembre 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Un buen hallazgo de nuestra buena sección de espectáculos es dedicar todos los días una oreja de página a resaltar pensamientos, considerandos, de personajes famosos. En especial, del mundo artístico, lo más afín a la sección de que se trata. Pero también se incluyen otros, como días pasados, donde se publicó una aseveración de J. Paul Getty (legendario magnate) que viene muy bien para aplicar a lo que es por estos tiempos una zona de variables en cantidad y que azotan a los mercados. Lo que dejó para tener muy en cuenta el señor Getty dice así: «En tiempos de cambios rápidos e imprevisibles, la experiencia puede ser el peor de tus enemigos...». Tan certera como posible de poder comprobarse casi a diario, razón de ser de cuando se suele afirmar en el ambiente que cuanto más se sabe del tema, más uno se equivoca con las decisiones. Y con las apreciaciones.

Afirmar que «la experiencia puede ser tu peor enemigo» puede crear un inmediato rechazo entre los puritanos a ultranza. En verdad, desde siempre nos han inculcado el valor supremo que posee la experiencia para poner a salvo a quienes más la han acumulado. Pero si uno le incorpora la otra porción del pensamiento, en lo que hace a aplicarla «en tiempos de cambios rápidos e imprevisibles», la oposición a reconocerlo toma otro cariz. Y se termina por asumir que es así porque la experiencia nos crea un mecanismo causa-efecto que de inmediato dicta una reacción rígida, y clásica, para enfrentar el problema. Pero, ante cambios veloces y que no estaban en absoluto previstos, esa reacción debe ser de acuerdo con la especie aparecida. Es lo que se ha analizado y definido como «la velocidad de respuesta al cambio», el estar en la sintonía fina del mercado y donde ante fenómenos poco ortodoxos, la reacción debe ser tan eficaz y precisa como el tema requiere: y no sólo mecánica y extraída meramente de hechos reiterados.  


Viene bien hacer provisión de tal tipo de advertencias, sin querer confiarse exclusivamente en el valor de la experiencia. Hoy el mundo presenta cambios drásticos y en muchas cuestiones son imprevisibles. Hay una terrible dinámica desde que el nuevo orden económico, con la irrupción de China en especial, trata de reacomodar las viejas placas de la corteza de los mercados. Proceso que conlleva movimientos permanentes en la superficie y sobre los que se debe actuar para mantenerse en pie. En nuestro pequeño clima local, hemos visto de qué modo un rebote en el precio del petróleo despertó a una Tenaris adormecida y de qué manera una semana que amanecía no con pocos temores logró variar su curso Merval: de modo imprevisto y veloz. Una muy microscópica muestra, resumida a un par de ruedas, pero con hechos que hicieron variar la conducta de la plaza. De esto se sale más con la reacción inmediata que con la experiencia. A otra escala, con hechos de fondo, los problemas son mucho mayores.

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