Según nota de nuestro diario del día de ayer, han surgido algunas ideas desde el centro del sistema bursátil, para dar opción a inversores locales de poder arriesgar en el sector de un comodity que concentra la mayor atracción en el mundo actual: el petróleo. Se utilizarían títulos denominados CEVA (Certificados de Valores) y, tal se describe en la misma nota, las alternativas en el proyecto contemplan el poder seguir al petróleo directamente desde el precio del barril y sus fluctuaciones. O bien, un seleccionado de empresas dedicadas al sector y que comprendan compañías locales y foráneas.
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Se entiende que estos papeles poseerían cotizaciones en el ámbito de nuestra Bolsa, un modo de poder ofrecer en el circuito local aquello que los interesados deben ir a buscar en otros mercados del mundo. Pero, lo que parece resultar la puesta en vigencia de un nuevo instrumento, tropezaría con aquello que determine el organismo rector -la CNV-y que, en base a sus propias normas, no admitiría la vigencia de aquello que no responda a dos especies: acciones o bonos.
La nota culmina sin mayores aditamentos, recogiendo solamente los dos frentes: la propuesta y el proyecto de entidades del sistema. Y una valla que se levantaría desde la CNV.
Sabe el lector que, desde esta columna, predicamos por tratar de que nuestro mercado posea índices en menor cantidad, adecuado a las modestas dimensiones que posee nuestro cúmulo bursátil. Hace poco realizamos una vez más la descripción de indicadores de distintas características, aunque todos pretenden ser la esencia, la síntesis de lo que... ya es una síntesis en sí mismo, un recinto bursátil que -justamente en estos díasvolvió a conformarse con unos magros diez millones de dólares en acciones, por rueda.
En este caso planteado, de ser así las posiciones, el único modo de congeniar la idea con las regulaciones parece ser -curiosamente- la realización de un índice que siga unas carteras de acciones, locales solas o locales y foráneas, directamente conectadas en su objetivo social: con petróleo. Y la cotización diaria de tal índice estaría dando la posibilidad, a los interesados en lo específico, de intervenir en tal plaza.
Se sabe que el hecho de seguir diversificando con instrumentos, cuando la torta no logra crecer más que por ciertos pasajes, no ataca la cuestión principal y que merece la atención de todos los que componen el sistema -incluida la CNV- para lograr un incentivo, un estímulo, de base para el sector de papeles privados en nuestra Bolsa. Y esto sólo puede fructificar con un proyecto bien concebido, sólido en argumentos, que permita ir a «tocar el timbre» arriba. De donde salen las directivas.
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