Descubrimos otro «cupón bursátil» -para nuestra colección-que, siendo tan explícito como exquisito, no pertenece a un personaje relacionado a nuestro mundo de los mercados. El tampoco podría imaginar que tan justo le viene a un inversor de riesgo, lo que ha expresado por una cuestión totalmente distinta. Que es figura descollante, sin dudas, pero pertenece al mundo del espectáculo, se llama: Michael Caine. Alcanzó ya los 75 años y lo siguen llamando para participar en películas de gran taquilla (volvió a hacer el papel de mayordomo en el éxito actual, Batman).
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Tan veterano como sapiente, explicó que ya no quiere saber nada con meterse en alguna escena riesgosa: «Intento evitar el peligro, cueste lo que cueste», declaró.
La pequeña introducción nos va llevando hacia el «cupón» que rescatamos, como buen consejo de cabecera.
Y es que hilvanando con su vida, y su edad, comentó sobre su pasado en distintas participaciones bélicas -de la vida real-, como en la guerra de Corea de 1951, para confesar que, después de un año allí, «me escapé como pude. Los antiguos soldados nunca hacen cosas peligrosas, porque ya han consumido toda su suerte...»
Como hacemos siempre en estos casos, simplemente lo traspolamos intacto, pero lo ubicamos en un escenario de finanzas e inversiones, como el de la Bolsa. Y he allí lo que nos deja Caine de enseñanza, a los que gustan de atravesar turbulentas aguas de los mercados de riesgo. Nada menos que recordar que los veteranos de mil batallas bursátiles deben siempre eludir las cosas peligrosas. Sabedores de que, en la campaña, ya han consumido toda la suerte... Audacias desmesuradas, jugadas a fondo para buscar la fortuna o el desastre, o potenciar el riesgo natural que ya se contiene en el tipo de inversión misma: dejarlo para los novicios, los jóvenes y su sangre caliente, los que aspiran a conseguir manteca sin la paciencia de batir la leche.
Quienes lo hayan intentado muchas veces, y salido con el pellejo indemne, deben asumir que en el camino de andar encima del alambre, seguro que una alta porción de suerte ya se ha gastado. Y no es lo mismo volver de una actuación ruinosa cuando se es joven, que al llegar a cierta edad y donde la energía ha mermado, el espíritu asimila mucho menos el fracaso... y las oportunidades son más escasas.
Bello, práctico, fruto de una experiencia de personaje destacado, en el más alto nivel de lo suyo.
Y es otro caso donde debemos guardar sabios consejos para lo bursátil, que han partido de gente alejada de los mercados.
Las gracias a Michael Caine, integramos lo dicho como una joyita más de nuestra colección. Y le damos el gran valor, de ser esencia de una experiencia aunque en el mundo de los jóvenes, se la desdeñe.
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