Datos del PBI confirman que se mantiene recesión en Brasil
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De mantenerse tal tendencia, la economía brasileña, en grave recesión desde 2015, encadenará dos años seguidos de crecimiento negativo por primera vez desde la década de 1930.
De acuerdo con el IBGE, la economía brasileña se encogió en los tres primeros meses de este año por cuarto trimestre consecutivo en comparación con el período inmediatamente anterior y por octava vez seguida en relación al mismo período del año anterior.
Según los datos divulgados por el organismo, la caída del PIB en el primer trimestre frente a los tres primeros meses de 2015 fue provocada principalmente por el desplome del 7,3 % de la producción industrial.
La producción agropecuaria se redujo en un 3,7 %, el mismo porcentaje que el sector servicios.
Por el lado de la demanda, la contracción fue provocada principalmente por la fuerte caída del consumo de las familias brasileñas, del 6,3 % frente al primer trimestre del año pasado, como consecuencia tanto del aumento del desempleo, de la caída de la renta y de la subida de la inflación.
El consumo del Gobierno también se redujo, pero sólo un 1,4 % en la comparación con los tres primeros meses del año pasado.
El consumo de los brasileños, impulsado por la reducción de la pobreza y el aumento de la renta, fue el principal motor de la economía hasta hace un par de años, y su caída es señalada como la principal causa de la actual recesión.
Pero la debilidad de la mayor economía sudamericana también es explicada por la fuerte caída de la inversión productiva en el país, que en el primer trimestre fue del 17,5 %.
En la comparación con el último trimestre del año pasado, la producción industrial se redujo un 1,2 %, la agropecuaria en un 0,3 % y la del sector servicios en un 0,2 %. Mientras que el consumo de las familias se encogió un 1,7 % y la inversión un 2,7 %, el consumo del Gobierno aumentó un 1,1 %.
El fuerte aumento de los gastos públicos y la reducción de los ingresos, que tuvo como consecuencia el mayor déficit fiscal en la historia de Brasil el año pasado, ha sido señalado como un factor que inhibe la inversión en el país y aumenta la desconfianza.
La economía también se resiente por la grave crisis política del país y la incertidumbre generada por la decisión del Senado de separar del cargo a la presidenta Dilma Rousseff mientras la somete a un juicio político destituyente por supuestamente haber manipulado los balances de las cuentas públicas.




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