Desde principios de año, 21 empresas ya se declararon en default, dejando de pagar unos u$s 545 millones en concepto de amortizaciones e intereses de obligaciones negociables. Hasta ahora, los únicos sectores que vienen cumpliendo con sus compromisos financieros son aquellos con fuerte aptitud exportadora y quienes a través de renegociaciones lograron posponer sus vencimientos y evitar el default.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Según explica el informe semanal de Fundación Capital, en el caso de las empresas de servicios públicos (gas, telecomunicaciones, proveedoras de agua potable y energía eléctrica), la devaluación, pesificación y congelamiento de tarifas produjeron un fuerte descalce de ingresos y egresos de las empresas. «En consecuencia, el sector se enfrenta a un doble inconveniente: por un lado, no pueden hacer frente a sus deudas en dólares y, por otro, no pueden cubrir el mayor costo de aquellos insumos cuyos precios están expresados en moneda extranjera», explica el informe señalando que «la consecuencia directa de esto es el default y la desinversión del sector, cuyos efectos se harán sentir ante la insuficiente oferta futura de estos servicios». En el sector telecomunicaciones, 5 empresas se declararon en default por u$s 262,5 millones; en el rubro gas, fueron 2 firmas por u$s 14,6 millones; y en energía eléctrica, 2 empresas por u$s 22,5 millones.
Asimismo, «un sector que no está teniendo un mal desempeño ha sido el bancario, con un solo caso de default en lo que va del año por u$s 110 millones», dice Fundación Capital. Según la entidad, el sector bancario se diferencia del resto en dos aspectos: en primer lugar, la reputación es su principal activo y, en segundo lugar, junto con los depósitos, el endeudamiento por medio de obligaciones negociables es una fuente de fondeo. «No cumplir con una obligación financiera implica una pérdida de reputación en todo el mundo, lo que puede derivar en fuertes restricciones futuras para las entidades. En este sentido, el costo de pérdida de reputación para los bancos es mucho mayor que para las empresas», explica, aclarando que igualmente «la crítica situación del sistema bancario mantiene a todo este sector con un alto nivel de riesgo de default, por lo que esta buena conducta puede no ser garantizable para el resto de 2002».
Con respecto a los próximos meses, el panorama es el siguiente: los vencimientos pendientes para el año son de u$s 4.773 millones, «que representan un peligro potencial para el sector corporativo». «En caso de persistir la actual restricción crediticia y el prolongado estancamiento de la economía argentina, el escenario más probable es la multiplicación de los default en el tiempo. Es difícil pensar que una empresa que ya entró en cesación de pagos por la actual coyuntura, en un futuro no muy lejano y en similares condiciones, pague los servicios de su deuda.»
En cifras, el stock de obligaciones negociables suma u$s 23.058 millones, y en los primeros cinco meses del año, ha habido emisiones por apenas u$s 942,5 millones, lo que significa una caída de 64% con respecto a igual período del año anterior.
Dejá tu comentario