Washington (Bloomberg) - A 10 meses de haber hecho la promesa, el gobierno de los Estados Unidos seguía debatiendo ayer si dará a la Argentina acceso libre de impuestos al mercado estadounidense para sus exportaciones de maní, queso, jugos de limón, lácteos y otros productos que harían aumentar en u$s 600 millones anuales las ventas a ese país. El gobierno estadounidense se comprometió a ello el año pasado, como parte de una campaña para que el libre comercio reduzca la inestabilidad económica en Latinoamérica, el terrorismo en las regiones musulmanas y el hambre en Africa.
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Fuentes de la Cancillería señalaron a Ambito Financiero que desde los EE.UU. insisten en que antes de fin de mes podrían estar operando este beneficio mediante el cual unos 70 bienes locales podrían entrar sin pagar aranceles a los EE.UU. y con lo cual Argentina se ubicaría en el puesto número cuatro entre los países de América latina con más facilidades para entrar en el mercado del Norte. • Recortes
Funcionarios argentinos en Washington atribuyeron la demora, que también afecta a recortes arancelarios para Filipinas y Turquía, a que este último país no aceptó que tropas estadounidenses abrieran un segundo frente en la guerra contra Irak desde suelo turco, y a las dudas sobre las elecciones presidenciales realizadas el mes pasado en la Argentina. «Siempre hay consideraciones de política en estos casos», explicó Frederich Howell, economista del Departamento de Comercio y miembro de una comisión que asesora al presidente George W. Bush sobre el programa de preferencias comerciales de los EE.UU. En tanto, el gobierno estadounidense no hizo comentarios específicos sobre el papel de la guerra de Irak en lo que ahora es una demora de cuatro meses.
Este retraso coincide con quejas de que los Estados Unidos están usando su política comercial para castigar a los que se les han opuesto. De hecho, el gobierno de Bush postergó un acuerdo comercial con Chile debido a lo que el representante de Comercio de los EE.UU., Robert Zoellick, calificó de «decepción» por la posición de Chile sobre la guerra en Irak.
La comisión de asesoramiento comercial -que aún no toma una decisión sobre los más de u$s 200 millones en recortes arancelarios para la Argentina, Turquía y Filipinas- también incluye a los departamentos de Estado, Trabajo, Agricultura y Tesoro.
Bajo el sistema generalizado de preferencias, los Estados Unidos otorgan entrada libre de gravámenes a más de 4.650 productos de 140 países pobres o de medianos ingresos. Cada año el gobierno revisa peticiones para incluir nuevos productos o países. El año pasado, el gobierno de Bush propuso otorgar aprobaciones especiales para 10 productos -ocho de la Argentina, uno de Filipinas y otro de Turquíafuera del ciclo normal de aprobaciones, en una decisión que sólo ha ocurrido unas cuantas veces en los 30 años del programa.
Además de los u$s 100 millones en beneficios para la Argentina, los Estados Unidos propusieron eliminar aranceles a u$s 91 millones de importaciones de joyas de oro de Turquía y u$s 28 millones de jugo de piña de Filipinas.
La Argentina exportó u$s 1.600 millones a los Estados Unidos el año pasado, y u$s 3.900 millones el año anterior. Las empresas argentinas quedaron excluidas de los créditos para exportaciones tras el default del país a fines de 2001. En este contexto, el gobierno de Bush decidió acelerar el paquete comercial el año pasado para ayudar a la Argentina y a Turquía a aprovechar una depreciación de sus monedas e intentar exportar más para salir de la recesión.
En la Argentina el peso perdió 70% de su valor el año pasado. La lira turca bajó 54% en 2001 y perdió otro 13% de su valor en 2002, porque el país enfrentó una crisis bancaria y una fuga de capital extranjero.
• Consideración
«Claramente, la situación económica en esos países mereció pronta consideración», aseguró Peter Allgeier, subrepresentante comercial de los EE.UU., en una conferencia de prensa realizada durante la semana pasada.
En Filipinas, los Estados Unidos habían propuesto otorgarle a Dole Food, el mayor productor de verduras y frutas del mundo, acceso libre de aranceles a su jugo de piña de la isla de Mindanao, que se ha visto afectada por ataques terroristas y es sede de Abu Sayyaf, un grupo musulmán rebelde. El recorte arancelario le ahorraría a la compañía u$s 2,5 millones al año en aranceles.
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