Deroga Senado figura polémica antibancos
La derogación de la absurda ley de "subversión económica" no alcanza aún para dar seguridad jurídica y reinsertar el país en el mundo. Algunos artículos del proyecto que el Senado aprobaría mañana merecen un veto del Ejecutivo, porque pasan al Código Penal insólitas cláusulas como la que pena con prisión la "negligencia" en el delito de vaciamiento empresario. Además, subsiste inquietud por el último artículo de la iniciativa: allí se establece que las causas actualmente en trámite ante la Justicia Federal continúen sustanciándose hasta que se dicte sentencia definitiva. Una riesgosa disposición que fue puesta para tranquilizar a opositores.
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Para asegurar la aprobación, el bloque conducido por José Luis Gioja desplegó una serie de movimientos:
• Restableció el diálogo con los peronistas díscolos del bloque, el riojano Jorge Yoma; los entrerrianos Jorge Busti y Graciela Bär; el chubutense Marcelo Guinle; los sanluiseños Liliana Negre de Alonso y Raúl Ochoa; y los santacruceños Cristina de Kirchner y Nicolás Fernández.
Yoma y Busti se jugaron frontalmente contra la anulación de la polémica figura de «subversión económica», e inclusive rechazaron la reforma a la ley (sin derogación) que había consensuado el Ejecutivo con las conducciones de las bancadas del PJ, la UCR y el Frepaso. Ambos denunciaron que la modificación o la anulación equivalían a dejar en libertad a los banqueros procesados. Por esta razón -y porque son muy conocidos-, no están en condiciones siquiera de replantearse un cambio.
• Después del sondeo de Gioja, Busti llegó a la máxima concesión de comprometerse a no hacer un discurso en contra de la derogación para no poner en mayores aprietos al duhaldismo. «No puedo dejar de pensar que es un error de oportunidad tocar esta ley y, por lo tanto, mantendré mi voto», deslizó el ex gobernador de Entre Ríos.
Los sanluiseños, tras una deliberación con Alicia Lemme, se juramentaron a conservar la coherencia. Y, obviamente, se espera una posición similar de los santacruceños. Negre de Alonso opinó también que «la votación en Diputados fue antirreglamentaria porque, una vez que perdió la puja el dictamen de mayoría, debería haberse dado por rechazada la ley».
Con ese panorama, la única posibilidad de solución, a nivel doméstico (y, como se verá más adelante, casi en general), consiste en seducir a Bär o a Guinle, quien tiene problemas de salud. Se los habría tentado con la alternativa de que no estén en sus bancas al momento del sufragio.
• Procuró cerciorarse de que Walter y Gómez Diez pudieran aportar una mano extra del Interbloque Federal de provinciales, no obstante que están en la vereda de enfrente del Ejecutivo en la mayoría de los casos. Gioja consultó con Salvatori (MPN) que está de licencia -por lo menos, 15 días más-por una intervención quirúrgica. El neuquino explicó que no tenía autorización médica para asistir a la sesión y recordó al sanjuanino que su comprovinciana Sapag ya se había pronunciado en contra de la derogación en nombre del mismo partido.
• Acordó con los caciques de la UCR que, sin dejar de defender el proyecto propio, facilitaran la sanción de la derogación. El jefe del bloque radical, Carlos Maestro, y hasta el chaqueño Angel Rozas (presidente del comité nacional) hicieron un punteo para saber si alguien estaba dispuesto a pegar el faltazo, el viernes, luego de prometer ayuda al propio Eduardo Duhalde. Durante las conversiones preliminares, se llevaron un chasco: el resultado fue que nadie habló de bajarse y, encima, dos de los tres legisladores que estuvieron ausentes en la anterior votación comunicaron que estarían aferrados a sus respectivos escaños. Se trata de los rionegrinos Luis Falcó y Amanda Isidori, que no pudieron participar en aquel momento porque tenían que atender elecciones comunales en El Bolsón y Bariloche.
Resultará bastante complicado que el radicalismo facilite la tarea, a pesar de Rozas, Maestro y el mismo Alfonsín. El caudillo de Chascomús está frente a varias disyuntivas: se opone a la derogación, aunque forma parte de la alianza con el duhaldismo; también, se contradice a sí mismo: en el '84, siendo presidente, envió al Congreso el proyecto de anulación de la ley de «subversión económica».




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