5 de noviembre 2001 - 00:00

Descuento con tarjeta se lanzaría el 1 de diciembre

Alfredo Castañón, secretario Legal y Administrativo del Ministerio de Economía, anunció ayer que la devolución de 5 por ciento del IVA a todas las compras pagadas con tarjeta de débito entraría en vigencia «a partir del 1 de diciembre, y no desde el 1 de enero» como anunciara el ministro Domingo Cavallo el jueves pasado.

En tanto desde la industria (léase bancos, emisores, administradoras) se coincide en que la medida es beneficiosa, porque no se espera una sustitución del uso de las tarjetas de crédito por las de débito. De hecho, el aliento del uso de las tarjetas Visa Electrón/ Banelco y las Maestro/Link incrementaría los ingresos de las empresas operadoras de medios de pago, dado que representaría una batalla ganada contra el que -dicen ellas- es su principal enemigo: el dinero en efectivo.

Además, no se espera que en lo inmediato se extienda el descuento a las tarjetas de crédito por una razón sencilla: las operaciones con este medio de pago ascienden a $ 15.000 millones por año; para el fisco (en gran parte por IVA) este movimiento representa un ingreso anual de u$s 1.000 millones, cifra a la que el gobierno no está dispuesto a renunciar ni siquiera en parte.

En cambio, todo lo que se recaude por el uso de tarjetas de débito vendrá «de arriba», ya que todos los pagos con ese instrumento no alcanzan los u$s 350 millones al año.

Desde hace tiempo bancos y administradoras están tratando de impulsar el uso de las tarjetas de débito como sustituto del efectivo. «Se llega al absurdo de que un usuario, por ignorancia o por hábito, va al cajero automático, extrae fondos y con esa plata paga la cuenta del supermercado, cuando podría abonarla directamente con la tarjeta», dice un ejecutivo bancario. Desde ya, el doble movimiento tiene (hoy más que nunca) no sólo un costo adicional sino un preocupante componente de inseguridad.

En países más acostumbrados a moverse con cheques personales -por el alto grado de bancarización de su población, y también por la durísima legislación que penaliza la emisión de cheques sin fondos- como Estados Unidos, Brasil o España, estas tarjetas tienen amplia difusión como medio de pago. En la Argentina, en cambio, no existen a pesar de que 120.000 comercios cuentan con máquina POS («punto de venta», por sus iniciales en inglés) que los habilita para descontar de manera directa e inmediata la compra de la cuenta corriente o la caja de ahorro del cliente.

Según cifras de la actividad,
85 por ciento de las compras con tarjeta de crédito se procesan a través de máquinas POS, pero sólo cuentan con ellas 65 por ciento de los comercios minoristas.

«No vemos una reducción de las operaciones con tarjeta de crédito a favor de las de débito. La razón es que la de crédito se utiliza para diferir un pago, mientras que la de débito pasará a utilizarse para obtener el descuento de 5 por ciento»,
asegura otro ejecutivo bancario.

• Objetivo

También es un hecho que los beneficiarios de planes sociales a quienes se les entregará una tarjeta de débito no califican en su gran mayoría para obtener una de crédito; sin embargo, ante la posibilidad de obtener un descuento de 5 por ciento sobre sus compras, podrían -si se les explica cómo hacerlo- usarla en los comercios.

Obviamente, el objetivo último (¿único?) de las autoridades económicas es tratar de blanquear muchas de las operaciones que pasan por el comercio chico y que al pagarse al contado no dejan huellas.
«Esta medida tiende a tratar de bancarizar toda la economía, para que la mayor cantidad de operaciones se hagan por esa vía y no en efectivo», es la confesión de Castañón. «La posibilidad de usar este tipo de instrumento hace que todas las compras sean en blanco, y de esta manera combatimos la evasión».

El beneficio, cabe recordarlo, será para las operaciones que se paguen con tarjetas de cuentas en las que se depositen en sueldos, jubilaciones, asignaciones familiares y otros beneficios. Por otra parte, y mediante el Decreto 1.402, se le permite a la AFIP modificar los porcentajes de 5% y 3% de descuento de IVA tanto para incrementarlos como para reducirlos.

S.D.

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