Desmesura de Moyano
Hugo Moyano insistirá esta semana con la necesidad de arrancarles a las empresas un bono extra de $ 500 para todos los empleados antes de fin de año. Hoy se reunirá la CGT para presionar otra vez en ese sentido. El gobierno ya le dijo que no y también lo rechazaron por imposible las empresas, por boca de la UIA. Parece claro que el líder de la CGT no entiende las señales que la crisis financiera internacional ya está mostrando en el país. En lugar de exigir por la fuerza aumentos salariales por única vez y en montos fijos, debería preocuparse por evitar despidos en las industrias y por la evolución de la inflación que hace temer a la población. Más cuando la semana pasada comenzaron a confirmarse signos preocupantes del impacto de la crisis en el sector bancario y en el consumo.
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Hugo Moyano
El fantasma de la reapertura de las paritarias fue lo que terminó de convencer al gobierno de la necesidad de anunciar en diciembre un adicional salarial para los trabajadores. De hecho, más de 20 gremios concluyeron sus negociaciones salariales a principios de año con aumentos que no superan 23%, entre ellos: encargados de edificios, alimentación, comercio, construcción, transporte de pasajeros, bancos privados extranjeros y nacionales, telefónicos, calzado, gráficos, por mencionar algunos sectores.
A este panorama se suma que a fines de noviembre y diciembre comienzan a vencer los convenios salariales de este año, como, por ejemplo, nada menos que el de los camioneros.
Aunque el sector empresario plantee públicamente resistencias al otorgamiento de una suma adicional para los trabajadores, más le preocupa la posibilidad de una reapertura de la negociación salarial como también que las discusiones de paritarias que comienzan a fin de año partan de un porcentaje de aumento muy elevado.
Hasta el viernes aún no se habían puesto de acuerdo ni siquiera en la CGT ni en el oficialismo acerca de la conveniencia de una suma fija o un doble aguinaldo. Las opiniones están divididas. Los sindicalistas que se oponen a una suma fija saben que el sector empresario planteará sus resistencias y que el monto a otorgar será bajo y por lo tanto no lograrían el propósito de evitar la reapertura de paritarias.
De hecho, apenas conocido el trascendido de otorgar unos 500 pesos a los trabajadores, el titular de la UIA, Juan Carlos Lascurian, abrió rápidamente el paraguas: «Desde la industria las condiciones son las de no poder acceder a este pedido», advirtió.
En tanto, los que se oponen al doble aguinaldo explican que las empresas pondrán el grito en el cielo pues les representa un esfuerzo económico importante y, por lo tanto, los empresarios estarían más dispuestos a aceptar una suma fija más elevada. En la CGT, desde un comienzo se habló de pedir unos 2.000 pesos con la intención de cerrar una suma fija del orden de los 1.000 pesos. En el gobierno prefieren una suma fija ya que encarar un doble aguinaldo complicaría aún más las arcas estatales y especialmente las provinciales.
Otro de los puntos a acordar en este Pacto Social es definir un porcentaje de aumento con los principales gremios y líderes empresarios para las próximas paritarias que esté dentro de márgenes razonables y quede fijo para todo 2009. Al respecto, tanto gobierno, como empresarios y sindicalistas coinciden en evitar un desborde salarial pues saben que la consecuencia sería una espiralización de la inflación.
Una de las mayores preocupaciones del sector empresario es la falta de legislación sobre los accidentes laborales. A la fecha, no existe un proyecto que cuente con la aprobación de todos los sectores involucrados. La intención oficial es lograr que la CGT y el empresariado alcancen un acuerdo que destrabe de una vez por todas este tema.
En tanto, la CGT por «su buena voluntad de negociadora» obtendría la eliminación del impuesto al cheque para las obras sociales sindicales y la suba del monto destinado a la salud por parte de los monotributistas.
Además, Moyano ya le confesó a la mesa chica de la CGT que el año que viene no se eliminará la «tablita de Machinea», aunque obtuvo de parte de la presidente Cristina Fernández de Kichner la promesa de que el proyecto de ley que se enviará al Parlamento contemple que el Impuesto a las Ganancias comenzaría a aplicarse a partir de salarios que superen como mínimo los $ 10.000.
Esta semana se verá si Sergio Massa logra aplacar la ira de Moyano, quien con el mandato de la mesa chica seguro le hará pagar la filtración de suma extra para los trabajadores arrancándole más concesiones.




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