La devaluación ha producido un abrupto deterioro sobre las finanzas públicas que potencia la magnitud del default necesario para que el sector público recupere viabilidad.
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Así surge del informe semanal realizado por Fundación Capital donde advierte que la agudización del desequilibrio en las cuentas fiscales podría derivar en una espiral inflacionaria si el Estado no toma medidas adicionales «consistentes».
La consultora que preside el economista Martín Redrado señaló que la alteración del régimen cambiario y monetario «en lugar de contribuir a la resolución de los problemas fiscales, los agrava» y por ejemplo el cociente deuda pública/Producto Bruto Interno (PBI) se incrementó drásticamente al saltar de 53,2% a 79,8%, ya que 98% de la deuda pública está nominada en moneda extranjera.
Asimismo, el informe destaca que la decisión adoptada en materia cambiaria produce un leve incremento del déficit fiscal medido en dólares, y de mayor significación en términos del PBI donde se estima «un incremento de 3,4 a 5,2 por ciento del cociente Déficit Fiscal/PBI».
Asimismo, pronostica que ante esta situación «el próximo presupuesto requerirá de financiamiento inflacionario». «Queda claro que aún con la interrupción de los pagos por intereses de una parte importante de la deuda pública, sin medidas adicionales el Estado tendría un resultado deficitario en este año», vaticinó.
La Fundación Capital señaló que «la carencia de crédito que se vislumbra hace pensar en la emisión monetaria como alternativa», lo que convergería a un resultado fiscal muy deteriorado, que a su vez requiera de mayor nivel de emisión monetaria, «ingresando a un círculo vicioso».
Para revertir este panorama desalentador, la consultora aconseja incorporar al presupuesto «reducciones de gasto asociadas a cambios estructurales, como reforma del Estado, de la política impositiva, previsional, de salud y todas las demás reformas que hace ya muchos años comenzaron a ser enunciadas, pero nunca concretadas».
«En la medida que la realidad fiscal y monetaria coincidan con los objetivos de política fiscal (equilibrio) y monetaria (restrictiva), el reordenamiento macroeconómico será posible, generando las condiciones para retomar un sendero de indicadores fiscales que en el mediano plazo converjan a valores razonables», concluyó el informe.
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