10 de junio 2003 - 00:00

Diálogos en Wall Sreet

(El periodista dialoga con el experto en mercados internacionales personificado como el banquero Gordon Gekko, de la película «Wall Street», quien considera que aún es prematuro aventurar un despegue de la Bolsa estadounidense. Gekko señala, además, que habrá que esperar hasta la segunda semana de julio para ver los balances de las compañías y así vislumbrar la tendencia.)

PERIODIST A: ¿Comenzó un nuevo mercado alcista en Wall Street, o es sólo una trampa cazabobos?

Gordon Gekko: Estamos en zona de definiciones pero con los vientos soplando a favor. En agosto y en diciembre 2002 sendas recuperaciones zozobraron. Si ahora los índices son capaces de quebrar estas resistencias de manera convincente, estarán rompiendo un rango de cotizaciones que rigió por casi un año; no hay dudas de que entonces entrará más dinero en juego y se potenciará la suba.


P.:
Pero todavía es prematuro para consagrar la defunción del mercado «bear» (bajista).

G.G.: Sí. No olvide lo que sucedió luego de los atentados del 11 de setiembre. El mercado se estabilizó en 8.000 puntos y luego se disparó al alza. Con mucho frenesí. De setiembre de 2001 a enero de 2002, trepó a los 10.700 puntos. Todo el mundo pensó que el mercado «bear» había quedado sepultado definitivamente, pero no fue así. Ni siquiera habíamos visto lo peor. No habíamos visitado los valores mínimos del Dow. En julio y en octubre pasados, el Dow orilló los 7.000 puntos.

P.: Piensa que la suba no ha agotado su recorrido...

G.G.: Correcto. Todavía ese optimismo tiene espacio para aumentar.

P.: ¿Cómo?

G.G.: Veo tres canales a mano: los bancos centrales y la mezcla de estímulo monetario y fiscal; los flujos de fondos hacia la Bolsa y un repunte de los indicadores económicos.


P.:
Espera una participación activa de los bancos centrales en junio...

G.G.: De principio a fin. Si usted pasase por alto lo que muestran los mercados de capitales, diría que el mundo está en un brete. Por eso es que la salud de los mercados resulta crucial.


P.:
También vislumbra un incremento de los flujos de fondos hacia la Bolsa, si lo entendí bien.

G.G.: Es un proceso en curso pero que va a acentuarse si la Bolsa consolida sus cotizaciones en un escalón más alto. Recuerde que este «rally» comenzó el 12 de marzo, tres días antes de que comenzara la guerra en Irak. De enero a marzo, los fondos comunes que invierten en Bolsa sufrieron retiros netos de capitales por valor de 5.900 millones de dólares en los Estados Unidos.


P.:
El dinero prefirió orientarse a colocaciones más seguras.

G.G.: Los fondos comunes de bonos resultaron los grandes beneficiados. Capturaron un volumen récord de 45.300 millones de dólares...


P.:
Esto es mucho más que lo que salió de la Bolsa; ahora, con una Bolsa firme, podrá volcarse a las acciones.

G.G.: Ya en abril los fondos de acciones dejaron de expulsar capital. Con entradas por 12.900 millones, revirtieron los resultados de lo que va del año.Y la procesión continúa. La semana pasada los ingresos netos totalizaron 2.800 millones...

P.: ¿Qué rol juegan los fundamentos: la economía y el estado de resultados de las compañías?

G.G.: Usted puede prescindir de ambos en el corto plazo. Quiero decir: no necesita novedades espectaculares en ninguno de los dos frentes. Pero hay un claro potencial de mejoría en los indicadores económicos y ya hemos visto los primeros indicios en las últimas dos semanas. A medida que junio avance, los anuncios previos sobre balances empresarios empezarán a jugar un rol (inicialmente con un sesgo negativo, dado que las compañías siempre se apresuran a comunicar las malas noticias). A partir de la segunda semana de julio, toda la atención se focalizará sobre los balances lisos y llanos. Afortunadamente, el mercado espera un aumento de ganancias de sólo 6% para el segundo trimestre y ese registro no parece un umbral de comparación tan difícil de sortear.

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