8 de agosto 2001 - 00:00

Diálogos de Wall Street

(El periodista dialoga con un experto bursátil de los Estados Unidos -personificado en Gordon Gekko, el protagonista de la película Wall Street-sobre la posibilidad de que la Reserva Federal vuelva a bajar las tasas en la reunión del 21 de agosto.)

Diálogos de Wall Street
PERIODISTA: ¿Qué pasa en Wall Street? Ni suba fuerte ni debacle. Del promocionado rally de verano, por supuesto no tenemos noticias.

Gordon Gekko:
En los papeles el entorno es favorable para la Bolsa hasta fines de agosto. La liquidez es adecuada, y se ha moderado la aversión al riesgo del pequeño inversor: se detecta un aumento significativo en los flujos a fondos comunes de acciones y de bonos de alto rendimiento. Que todavía los administradores no han utilizado, como lo revela el incremento de sus tenencias líquidas a 5,6% del total de activos bajo manejo. Hay una tregua en la publicación de balances empresarios, y las malas noticias de ganancias se tomarán un probable descanso hasta setiembre.

P.: Hay suficiente poder de compra.


G.G.:
Cualquiera sabe que existe una montaña de dinero en fondos de money market atados a una retribución anual por debajo de 3,50%. Y para las empresas no hay dificultades de acceso, hoy en día, a los mercados de capitales.

P.: Sin embargo, el rally de verano no muestra sus uñas en el mercado de acciones.


G.G.:
Todo está bien. Todo en su sitio. Pero falta reparar la capacidad generadora de ganancias en las empresas.

P.: Pequeño detalle.

G.G.: El segundo trimestre no dejó un panorama muy alentador. Las expectativas depositadas en una recuperación en el segundo semestre han debido correrse para 2002.

P.: La recuperación es inasible. Otra vez hay que correrle las fechas.


G.G.:
No pierda la paciencia. No será la última oportunidad en que haya que revisar el calendario. Todavía el optimismo incorporado en las proyecciones de ganancias luce poco justificado.

P.: Más que un rally, entonces, podríamos haber sufrido una catástrofe de verano.


G.G.:
El NASDAQ en julio estuvo dos veces a punto de irse a pique a manos de los malos balances.

P.: Las dos veces que el NASDAQ quebró los 2.000 puntos...


G.G.:
Correcto. Y arrastró consigo al SP 500, en ambas ocasiones, por debajo de los 1.200 puntos. Vimos cotizaciones que no tocábamos desde abril. Digamos apenas un par de peldaños por encima de los mínimos de todo el mercado bear («bajista»).

P.: Pero el NASDAQ sobrevivió. Se puso a salvo.


G.G.:
Como usted dijo: ni rally ni debacle. Las condiciones favorables que rodean a la Bolsa evitaron esta vez un desenlace más complicado.

P.: La Fed hizo también su aporte a la estabilidad. Alan Greenspan subrayó con claridad su compromiso con una política monetaria que persista en la baja de tasas.


G.G.:
La Fed participa de ese marco favorable. Es un componente esencial. Pero rescataría, sobre todo, la notoria tendencia a la baja del precio del petróleo, que es el dato más importante producido en los últimos dos meses en la escena internacional. Es un «bonus» extra para la economía y para la política monetaria, dado que desplaza los límites con que iba a tropezar su aplicación agresiva.

P.: La Fed se reúne en un par de semanas. El próximo 21. ¿Tenemos un nuevo recorte en puerta?


G.G.:
Así parece. Y eso creo.

P.: ¿De qué magnitud? ¿Medio punto o sólo un cuarto como ocurriera en la última ocasión?


G.G.:
Un cuarto de punto, a mi juicio. De jugar con fichas dobles, pasamos a posturas sencillas. Es como si la Fed hubiera terminado la obra gruesa y ahora se abocara al revoque fino. Si uno busca precisión, es mejor avanzar con golpes de un cuarto de punto.

P.: Sin embargo, la economía todavía no parece responder a la medicina de la Fed.


G.G.: Discrepo. Totalmente. Más allá de que la baja de tasas es una pócima que no surte efecto de inmediato. O sea que todavía no hemos percibido todo el impacto de la baja acumulada. Pero, aún así, sus consecuencias son harto visibles. Comenzando por el cotejo entre las condiciones financieras que rigen hoy con las que se enfrentaban a comienzos de enero. Mercados de deuda cerrados aun para emisores con calidad de inversión, una debacle en acciones, un maremagnum en todo lo que oliera a riesgo de crédito, bancos forzados a prestar por la ejecución de las garantías de commercial papers (pagarés) corporativos. Estas eran las reglas a comienzos de enero, hoy son sólo un recuerdo.

P.: Me refería a la economía, no a los mercados financieros.


G.G.:
Haga un ejercicio simple. Tome los sectores sensibles a la tasa de interés. Venta de inmuebles, gasto en bienes de consumo durable, por citar un par de ejemplos. Y verá que pese a la brusca desaceleración que experimentó la economía, se sostienen muy bien. Es un comportamiento antagónico con el que cabe esperar en los inicios de una recesión. La venta de inmuebles se ubica en niveles récord; las ventas de autos, si bien menos pujantes, son muy sólidas. Es una contribución que hay que anotar en la cuenta de la política monetaria.

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