3 de septiembre 2003 - 00:00

Diálogos en Wall Street

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York que no quiere ser identificado; por eso se lo denomina Gordon Gekko, como el personaje que interpretó Michael Douglas en el film «Wall Street». El tema es la recuperación de la economía japonesa, que ha llevado al Nikkei de la Bolsa de Tokio a acumular subas llamativas. Las Bolsas del mundo están viviendo una buena época y, como contraste, están bajando los títulos públicos de Estados Unidos y Europa.)

Diálogos en Wall Street
PERIODISTA: ¿Llegó la hora de Japón?

Gordon Gekko: Las cosas lucen mejor, por cierto...


P.:
La economía crece después de mucho tiempo...

G.G.: En realidad, es el sexto trimestre consecutivo de crecimiento real.


P.:
No lo sabía...

G.G.: No es fácil darse cuenta. Menos aún viviendo en Japón. En tres de esos seis trimestres, el producto real se expandió pero el producto nominal cayó...


P.:
Esa es la maldición de la deflación...

G.G.: Correcto.

P.: ¿Hay visos de solución en ese terreno también?

G.G.: No tan rápido. Medidos por el deflactor del PBI, los precios han subido en el segundo trimestre respecto del primero. Sí. Pero aun así son 2,1% más bajos que los que regían un año atrás. E inferiores a los de 1989.


P.:
¿Y los precios al consumidor?

G.G.: Ya van cuatro años consecutivos de retroceso. Sin que se observen señales de una recomposición en curso. Hoy el costo de vida es similar al de 1993...


P.:
Es un patrón que combina la recuperación del crecimiento con deflación...

G.G.: Así es. Mientras ambas tendencias sean suaves podrán convivir en paz un buen tiempo.


P.:
El Nikkei está volando...

G.G.: 41% por encima de sus valores mínimos... Un viaje de 7.600 a 10.700 puntos.

P.: Uno diría que -dado este dilema entre crecimiento y deflación- los mercados se han pronunciado ya sobre su definición probable...

G.G.: Los mercados pueden cambiar de opinión. Lo han hecho antes. Después de todo, los mínimos del Nikkei datan de abril...


P.:
Desde el punto de vista de un inversor, ¿en qué vereda se ubicaría?

G.G.: No se pelee con las cotizaciones. Este es un momento para las acciones. Yo dejaría las ganancias correr.


P.:
No es una postura diferente de la que sostiene en Wall Street...

G.G.: Lógico. Es la misma decisión.


P.:
¿Por qué? G.G.: Estamos en un momento en el que la selección de la clase general de activo -acciones o bonos- prevalece en su impacto sobre el análisis de sus características particulares.Veía ayer un listado de 62 Bolsas internacionales. Todas ellas, en terreno positivo en lo que va del año (en moneda local). Las 62 Bolsas se alinean; es obvio que no las economías puesto que hay comportamientos de lo más dispares...

P.:
Lo importante es tener acciones, no tanto qué acciones ni de dónde...

G.G.: Esa sería una buena síntesis, sí. Lo mismo rige para los bonos del Tesoro.


P.:
Exagera...

G.G.: Ni una pizca. Esa es una acabada descripción de estos tiempos que corren. ¿Compró acciones alemanas y el país cayó en recesión? No hay problema. De hecho, el DAX lidera la suba. Desde que comenzó el rally pos-Irak, trepó más de 60% en euros. No me parece una mala retribución para una decisión que se podría tildar de descabellada...

P.: Razón no le falta...

G.G.: Y, en cambio, si compró bunds del Tesoro alemán acertó con la recesión y con la baja de la inflación pero ello no implica que esté ganando dinero. Deberá seguir remando un tiempo más...


P.:
La suba del Nikkei no dice tanto sobre qué pasa en Japón como en la economía mundial...

G.G.: Japón está mejorando. Lo que no causa ningún perjuicio. Pero hay que entender que el principal atractivo del Nikkei es la grosera subestimación de las acciones japonesas en los portafolios internacionales.


P.:
Su escasa participación.

G.G.: Tal cual. Es por eso que fueron los inversores extranjeros quienes propulsaron la suba. Quienes se anticiparon. No porque tuvieran un buen diagnóstico de la economía japonesa sino porque previeron (o temían) una nueva pierna alcista en Wall Street.Y necesitaban cubrir su magra exposición en Japón.

P.: Las Bolsas internacionales son una mera extensión de Wall Street.

G.G.: La ligazón actual es más estrecha que lo que sugiere la correlación de largo plazo. Y lo mismo sucede en el mercado de bonos. Esto nos recuerda que no durará toda la vida. Si Alemania no logra zafar de la recesión, la suba del DAX, tarde o temprano, se cancelará. No importa si el Dow Jones es capaz de inaugurar un nuevo mercado alcista o no. Pero en el corto plazo, como las Bolsas internacionales son más volátiles que el mercado norteamericano, los inversores las seguirán usando como si fueran opciones -calls o puts- sobre la dirección de Wall Street.

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